Valle de
Abdalajís Superficie en kilómetros
cuadrados:2120 km². Altitud sobre el nivel del mar: 340 metros.
El término municipal del Valle de Abdalajís está situado en el borde sur de la comarca de Antequera, rodeado casi en su totalidad por las tierras de este último municipio y abierto por un estrecho corredor al Valle del Guadalhorce. En el entorno tiene gran protagonismo la sierra que recibe su nombre y que actúa como impresionante telón de fondo calizo de las casas blancas que se extienden a sus pies. En la vertiente opuesta, el paisaje está formado por un relieve mucho más suave de lomas y ondulaciones cubiertas de olivares y campos de cereal. Y entre lomas y sierra se abre paso el arroyo de las Piedras, entre huertas que avisan de la cercanía del Valle del Guadalhorce. La situación estratégica de este pequeño valle entre las tierras del Guadalhorce, vía de comunicación hacia el mar y la ciudad de Málaga, y las tierras de Antequera, entre la Alta y la Baja Andalucía, le convierten en un paso importantísimo a lo largo de la historia. Una historia que aunque tuvo antecedentes muy remotos, como lo demuestran los numerosos vestigios encontrados en la zona, tiene sus primeras páginas notables en la época romana. Aquí estuvo la ciudad de Neskania, antiguo poblado romano que alcanzó el privilegio de ser declarado municipio de la provincia Bética en el siglo l y en el que, según la tradición, existía un gran templo dedicado al culto de Júpiter. Arrasada por los vándalos a mediados del siglo IV, toda esta región quedó despoblada durante varios siglos hasta que, con la llegada de los árabes, se construyeron algunas fortalezas hoy desaparecidas. El nombre actual del pueblo parece ser que viene de su fundador Abd-el-Aziz, hijo de Muza, lo que situaría su origen árabe en los primeros años de la presencia de este pueblo en la península, pero apenas si se conocen datos de dicha época. Por el contrario los orígenes del pueblo actual parece que hay que buscarlos en el siglo XVI, cuando sus terrenos fueron cedidos como señorío por Felipe II a D. Alfonso Pérez de Padilla, en cuya familia pertenecieron hasta el siglo XIX.
La parte alta del pueblo es la más antigua y allí se mantiene el típico trazado urbano árabe. En la calle Real existe una posada -hoy restaurada- que se considera una de las primeras edificaciones de la villa y en la cual se puede comprobar la arquitectura típica del municipio. En sus inmediaciones el viajero puede comprobar la estructura solariega del siglo XVI tomando como muestra al Palacio de los Condes de Corbo, el cual se encuentra en un buen estado de conservación. Es interesante también la iglesia parroquial, terminada en 1559 pero que fue reformada en el siglo XVIII. De sencilla portada presenta una torre de tres cuerpos cerrada con un tejado de cuatro caras. Es interesante subir a la ermita del Santo Cristo, ya que está situada en la ladera de El Picacho desde el que se puede disfrutar de unas excepcionales vistas. Como arquitectura típica existe la casamata de una o de dos plantas y en algunas casas se conservan un patio y un corral de aves, así como cuadras para las caballerías y otros animales domésticos. Aunque no hagamos referencia al Patrimonio Artístico, hemos de destacar la Sierra del Valle de Abdalajís como un punto ideal para la práctica del Parapente, disponiéndose de toda la infraestructura básica para la práctica de este deporte.
Está muy desarrollada la artesanía con palma y también se hacen trabajos en esparto. Todavía se utilizan los antiguamente muy comunes zurrones de esparto llamados " candongas" y también la " capacha ", o cesto para la comida. Además, también se puede encontrar objetos de forja y cerrajería artística.
Los platos más frecuentes son la porra y las sopas perotas, el pimentón, la variedad llamada " gazpacho caliente ", las migas, las gachas y la olla. Los caracoles, en su tiempo, las sopas de ajo y de espárragos y los productos típicos de la matanza, son otros elementos indispensables en la gastronomía de la zona.
La Semana Santa se caracteriza por el homenaje que se rinde a la Virgen de los Dolores en el Viernes de Dolores. Las fiestas mayores del pueblo tienen lugar entre los días 9 y 12 del mes de agosto, celebrándose la festividad de San Lorenzo. En estas mismas fechas se organiza un concurso de cantes de Verdiales, respetándose toda la tradición de este folclore malagueño. Como en otros tantos pueblos de la Provincia, se celebra la cabalgata de Reyes, el carnaval, la noche de San Juan y su romería. Aún hay quienes ponen detrás de la puerta una herradura de cinco agujeros para atraer la buena suerte.
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