Torrox Superficie en kilómetros
cuadrados: 50 km². Altitud sobre el nivel del mar: 145 metros.
Las tierras de Torrox se extienden en su mayor parte por el valle del río de su mismo nombre. En el extremo norte se estrechan con el valle flanqueado por los montes Coscoja (545 m.) y la Rávita de Torrox (696 m.), que marcan el techo del municipio, pero al salir de los dominios de la Loma de la Rávita el término municipal se ensancha para extenderse por otras dos cuencas: la de río Seco al este y la del arroyo del Manzano al oeste, separada la primera del río Torrox por los cerros Gordo y Pastora y la segunda por las lomas de Palagares y la Dehesa. Los fondos de los valles generalmente están cubiertos por huertas que ofrecen un fuerte contraste con las laderas del entorno ocupadas por olivos y viñas, cuando no por matorrales y pastizales. Las huertas situadas al norte de la población de Torrox, en el valle del mismo nombre presentan un especial atractivo paisajístico, ya que a las riberas del río se unen las que, en bancales, trepan por las empinadas laderas de las lomas próximas, formando enormes "escaleras" verdes de hortalizas y frutales entre los que se destacan los cultivos subtropicales. Cuando los valles se abren para salir al litoral, el paisaje agrícola se extiende de este a oeste del municipio, pero aquí la dura competencia de los aprovechamientos turísticos hace que éste sea el reflejo de los cultivos forzados mediante invernaderos, sistema de explotación que permite vender productos de alto valor de mercado al poder ofertarlos fuera de temporada. El resultado de todo esto es una panorámica "extraña" en el que los plásticos de los invernaderos conviven con el desarrollo turístico costero, contrastando con las bellas estampas que ofrece el interior del municipio y en especial el propio pueblo de Torrox. Al norte de la villa en el paraje de Los Caserones se han encontrado restos neolíticos, pero es muy posible que el momento en que estas tierras empezaron a conocer una presencia importante de pobladores fuera durante la época de las colonizaciones. Parece confirmada documentalmente la existencia de un núcleo fenicio en las proximidades de la costa. Sin embargo, las primeras huellas históricas de gran importancia corresponden a la época romana. En la zona de la Punta de Torrox, junto al Faro y la desembocadura del río Torrox han aparecido ruinas de varias viviendas, una necrópolis y unas termas. Partes de un mosaico de este lugar se hallan en el Museo de Málaga y otras se exponen en el de Barcelona, donde también se guardan numerosos objetos ornamentales y de uso doméstico aparecidos en esta necrópolis. Este yacimiento corresponde a la población romana conocida como Clavicum o Caviclum, fundada en el siglo l y que estuvo habitada hasta comienzos del siglo VIII, ya que en ella se han encontrado monedas visigodas. Durante la dominación árabe adquirió una considerable importancia, destacando como centro artesanal y comercial en el ramo de las sedas y de tintes para éstas. Dos días después de la toma de Vélez por Fernando el Católico en 1487, se rinde la villa y sus alquerías; sin embargo el año siguiente el caudillo El-Zagal la reconquista, y vuelve a manos del rey Católico en ese mismo año, recibiendo el título de "muy noble y muy real villa". Tras los sucesos del levantamiento morisco, en el que la población de Torrox tuvo un especial protagonismo, la economía se vio muy afectada y comenzó el abandono de los ocho poblados árabes que existían en lo que hoy es el término municipal: Alhandiga, Almeida, Arcos, Benamayor, Cajanja, Lantín, Lugarejo y Periana (que era distinta de la actual Periana).
Son importantes, como ya se ha comentado anteriormente, los restos romanos que se encuentran en la zona costera del Faro. Allí se encuentran restos de una villa, una necrópolis, termas, piletas de garum y hornos de cerámica común. En el pueblo, de origen árabe, se conservan restos de torreones y murallas. La estructura urbana de Torrox es totalmente morisca, con calles estrechas, empinadas y zigzagueantes, con desniveles escalonados. En ellas podemos encontrar inesperados rincones con el típico contraste entre las paredes encaladas y las macetas cubiertas de flores. Es interesante la iglesia de la Encarnación, construida sobre la aljama, o mezquita principal en el siglo XVI, aunque reformada a mitad del XVII. De estructura barroca, cuenta con tres naves, además de su torre de planta cuadrada que la hacen punto de referencia para cualquier visita turística. También vale la pena visitar la iglesia de San Roque, del siglo XVI, y la Ermita de Nuestra Señora de las Nieves, del mismo siglo y de estilo mudéjar, fundada por los Padres Mínimos de San Francisco. Un exponente del antiguo esplendor comercial de la ciudad es la Aduana o Casa de la Moneda, del siglo XVIII. La Casa de la Cultura, levantada en 1863, albergó al rey Alfonso XII durante una visita que hizo con ocasión de un terremoto que castigó a una parte de la Axarquía. En cuanto al hospital de San José, se encuentra en ruinas y sólo se conserva su fachada.
Los artesanos, de edad avanzada, tratan de hacer perdurar su arte entre los jóvenes aprendices. Los hay que trabajan en encajes, en cuero y en madera, pero sobresalen los trabajos en caña y en esparto, y en tejidos para uso doméstico.
Muchos de los platos típicos de la Axarquía reciben un " toque " particular en Torrox, como ocurre con las migas, las gachas, los maimones, " papas a lo pobre ", ajoblanco, etc. También destacan el zoque, o gazpacho de tomate, y la ensaladilla arriera. En la costa lo que se encuentra con más frecuencia es el espeto de sardinas. Entre los dulces destacan los buñuelos de viento y la arropía. Son famosos los vinos del terreno: uno abocado y seco y otro, llamado "aguapié", con menor proporción de alcohol.
La festividad de Virgen de las Nieves, se celebra en agosto, y San Roque, en octubre. Entre el 7 y el 8 de septiembre se festeja la Candelaria: en los cortijos se encienden candelas. Un mes más tarde, del 4 al 7 de Octubre tienen lugar las fiestas mayores del municipio. La Fiesta de las Migas y los vinos del terreno se ha convertido en una tradición moderna, celebrándose el domingo anterior a la Navidad. El 24 de junio es la "quema de los júas", jornada en la que la gente conserva la tradición de acudir a la fuente del pueblo a mojarse la cabeza y pedir tres deseos. Las Cruces de Mayo tienen lugar los días 2 y 3 de dicho mes y los Carnavales se festejan en la última semana de febrero. Por último, destacar la Semana Santa, tradición que se celebra con la misma devoción que en todos los pueblos de la Axarquía.
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