Teba Superficie en kilómetros
cuadrados: 14310 km². Altitud sobre el nivel del mar: 555 metros.
El término municipal de Teba se encuentra en el tercio occidental de la comarca de Antequera y se extiende desde el embalse del Guadalteba hasta el límite entre las provincias de Málaga y Sevilla. De su paisaje, constituido principalmente por pequeñas lomas y ondulaciones cubiertas de cereal y olivar, se destaca la sierra de Peñarrubia, como avanzadilla de la cercana serranía rondeña. En su extremo occidental y escondida entre los cerros de la Camorra, el Camorrillo, San Cristóbal y el Castillo, se encuentra la ciudad de Teba. Desde su castillo, situado en el cerro que recibe su nombre, se contempla una soberbia vista de campos de cereal que se extienden hasta el mismo pie de los macizos de la Serranía de Ronda. En la zona central de esta sierra de Peñarrubia hay un paraje excepcional formado por el río de la Venta, que al encajarse en las calizas de la sierra ha abierto un impresionante desfiladero conocido con el nombre del Tajo del Molino. El citado río desemboca en el pantano del Guadalteba, otro paraje que ofrece excelentes vistas cuando embalsa mucha agua. Y más allá de este lugar, arriba del Guadalteba, entre riberas de chopos, álamos, adelfas y huertas, se llega por la carretera citada a las estribaciones de la Sierra de Ortegicar, testigo adelantado de la serranía. El término municipal debió estar habitado desde épocas muy antiguas, como lo demuestran algunos útiles de piedra y bronce encontrados en el Pilarejo y en la Cueva de las Palomas. Pero fue en la época romana cuando Teba, conocida como Attegua, alcanzó cierto renombre, especialmente como escenario de las luchas civiles entre partidarios de Julio Cesar y los de Pompeyo. Los romanos construyeron el primer baluarte defensivo en lo que hoy se llama Teba la Vieja y posteriormente los musulmanes reforzaron y ampliaron el castillo dotándolo de un importante recinto amurallado cuyos restos todavía pueden visitarse. Fue en época árabe, cuando la población, comenzó a trasladarse desde la cumbre del cerro hasta el actual emplazamiento del pueblo que los musulmanes llamaron " Ostipo ". A finales del siglo XIV las tropas de Alfonso XI de Castilla conquistaron la villa y durante los dos siglos siguientes fue cabeza de un importante territorio. Uno de los episodios más destacados de la historia de Teba es la muerte de Black Douglas frente a las murallas de su castillo. Este personaje fue un comandante jefe del ejército escocés que, de camino a las Cruzadas y transportando el corazón del rey de Escocia Robert The Bruce, se alió con el ejército cristiano que en esos momentos asaltaba el castillo. Hay una placa conmemorativa de aquella batalla.
Quedan restos del sistema defensivo romano en la zona llamada Teba la Vieja. También se mantiene el Castillo de La Estrella, romano en el primer cuerpo de torres y muros, y árabe en el resto, desde donde se observa una vista grandiosa de la ciudad y de su entorno. Igualmente destaca el templo parroquial de Santa Cruz, construido en el siglo XVIII, en el que llaman la atención las columnas de mármol rojo, procedentes de la zona de El Torcal de Antequera, así como la colección de orfebrería antigua que se expone en la sacristía. En el exterior destaca su portada formada por una arco de medio punto, su torre termina en un tejadillo piramidal. Otro punto de interés es el antiguo convento de San Francisco, construido en el siglo XV, conservándose actualmente su fachada. El núcleo urbano de Teba es de obligada visita, ya que es un continuo salpicar de palacetes y viviendas señoriales que dan gran realce a sus calles, de trazado típico andaluz.
No se conoce una artesanía local, aunque existen personas que trabajan la cerrajería artística.
En cuanto a la gastronomía típica sobresalen la porra tebeña y el cordero a la pastoril. Se aconseja probar el excelente mosto del lugar. También son típicos los platos que utilizan como ingredientes espárragos del monte y quesos de cabra.
La fiestas mayores se celebran los días 10, 11 y 12 de agosto. Además se rinde homenaje a la patrona del pueblo, la Virgen del Rosario, el 7 de octubre, celebrándose una procesión de la misma por las calles de la localidad. El 15 de mayo tiene lugar una romería en honor de San Isidro Labrador, generalmente en el pantano cercano del Guadalteba.
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