Sayalonga Superficie en kilómetros
cuadrados: 1820 km². Altitud sobre el nivel del mar: 359 metros.
El paisaje de Sayalonga está constituido por el valle de río Algarrobo-Sayalonga y por las lomas de la Rávita de Sayalonga. El valle es profundo y de laderas de fuerte pendiente, pero en las riberas del río, en algunas zonas bajas de esas laderas y en el entorno del pueblo, el hombre ha sabido sacar partido del agua creando un entorno humanizado de cultivos que suaviza la dureza del medio. Más allá de estas pequeñas zonas de cultivo, la cubierta vegetal corresponde a matorrales y pastos. En las lomas de la Rávita la abruptosidad sigue siendo la nota dominante, pero hay notable presencia de casas dispersas que añaden una considerable impronta humana a este territorio. La posición de Sayalonga, en un valle que se convierte en vía de comunicación entre los asentamientos del pie de la sierra y la costa, tuvo que favorecer desde muy antiguo la presencia del hombre en estas tierras, aunque desconocemos el momento en el que se origina su alfoz, al que ancestralmente estaba consagrada su población. Una vez más, tuvieron que ser los árabes quienes consolidan la ocupación de la zona no solo configurando el núcleo urbano sino con otros asentamientos próximos a ésta, como es el caso de Corumbela en la vertiente opuesta del valle. Allí se conserva el alminar de la antigua mezquita convertido en torre de la actual iglesia. Con posterioridad a la conquista cristiana los acontecimientos en Sayalonga fueron similares a los del resto de la zona hasta la expulsión de los moriscos.
Siendo típico, el pueblo ofrece una belleza especial, atravesado por dos calles paralelas, que se ramifican en estrechos callejones. Existe una fuente antigua, la "del Cid", y otras dos más modernas, y hay varias pequeñas plazas de bello diseño. La vivienda tradicional es de dos plantas, dotada con balcones enrejados y cubierta a dos aguas con teja árabe. La iglesia parroquial, de estilo mudéjar, está dedicada a Santa Catalina, construida en el siglo XVI, aunque reformada posteriormente. Es de destacar su torre cuadrada y la capilla de Nuestra Señora del Rosario, a la vez que hemos de señalar que está situada en la parte alta del municipio, lo que le da un especial relieve. Su cementerio es también digno de mención, caracterizado por su forma circular y la arquitectura de sus nichos en forma de bóveda. El cortijo de la zona es de una sola planta con varias habitaciones y establo para el ganado. Habitualmente la puerta es cubierta por una enramada hecha con retamas, cañas y adelfas y con frecuencia un parral.
Lo más interesante es la desarrollada artesanía del esparto y el trabajo en muebles en madera. Existen una almazara y una fábrica de pan.
Son tradicionales las migas hechas con harina de trigo o con pan y acompañadas de arenques asados y ensaladilla de tomate, pepino y cebolla, o también servidas con bacalao asado o con gazpacho. Se da un típico gazpacho campero, muy picado, que se suele comer con aceitunas o manzanas. También son platos locales el ajoblanco, el potaje de hinojos, los chicharrones, las sopas cachorreñas, el revoltorio y el puchero. Son muy demandadas las tortitas de Semana Santa, fritas, que se mojan en miel de caña. El vino moscatel de la zona es de muy buen sabor.
Las fiestas patronales en honor de la Virgen del Rosario se celebran en la última semana de agosto. También es de destacar la romería que se celebra el 7 de octubre. Tienen gran arraigo las fiestas de la Candelaria, los días 7 y 8 de septiembre, cuando la familia cena en torno a las hogueras. Después de la cena se toma aguardiente acompañado con avellanas y garbanzos tostados y se bailan verdiales. Son las típicas fiestas de cortijo durante las faenas de la pisa de uva.
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