Rincón de la
Victoria Superficie en kilómetros
cuadrados:2750 km². Altitud sobre el nivel del mar: 5 metros.
Las tierras del Rincón de la Victoria, aunque colindantes con el municipio de Málaga presentan un paisaje típico de la Axarquía costera. Al cruzar el Arroyo de Totalán, el viajero percibe un mundo diferente, donde los montes tienen formas redondeadas y alargadas. Aquí ya no se cubren de pinar como en el vecino municipio. Son los olivos, almendros, algarrobos y viñas los que se extienden por la mayor parte del territorio. Un territorio, que por no privarse del sabor axárquico, posee en su interior un pequeño núcleo al más puro estilo de esta comarca: Benagalbón. Y allí donde los valles y vaguadas empiezan a ensancharse para asomarse a la costa, se muestran pequeñas huertas litorales, que ante el empuje de la construcción, empiezan a subir en bancales por las lomas, aportando al paisaje el verdor de los cultivos subtropicales. Finalmente, en la misma costa, lo que fuera hasta hace solo unas décadas pequeña barriada de pescadores, ha crecido espectacularmente llenando el territorio de construcciones, que una vez agotado el espacio costero buscan acomodo en antiguas huertas y lomas próximas. Pero, aunque dicho crecimiento puede hacer pensar que la historia de estas tierras es reciente, lo cierto es que la presencia del hombre en ellas es de las más antiguas de la provincia de Málaga. En la Cueva del Higuerón (también conocida como Cueva del Tesoro se han encontrado pinturas rupestres, objetos y restos pertenecientes al paleolítico y en otra cueva próxima, la de la Victoria, también han aparecido restos de la edad del bronce. Con todo, es en el siglo VI a.C., con el asentamiento púnico-fenicio de la Loma de Benagalbón, cuando el actual municipio del Rincón de la Victoria entra en la historia. Durante la dominación romana existió en la zona una pequeña fortaleza para combatir las incursiones piratas y, según cuenta el historiador Plinio, un templo dedicado a la luna. En los yacimientos de Benagalbón los romanos dejaron mosaicos cuadrados de figuras geométricas y los restos de unas termas. Los musulmanes fundaron, en lo que hoy es el Rincón de la Victoria, un núcleo de población al que llamaron Bezmiliana. Este núcleo en el siglo XII ejercía una fuerte influencia en la zona. Los restos de este asentamiento están en el lugar conocido como "El Castellón" en la carretera de subida a Benagalbón. Cuando las tropas cristianas que intentaban tomar Málaga, llegaron a la zona, encontraron Bezmiliana despoblada y aunque la repoblaron entre finales del siglo XV y principios del siglo XVI, volvió a despoblarse incluso antes de la rebelión morisca. A mediados del siglo XVIII (1766) se construye cerca de las ruinas de Bezmiliana, junto al camino real a Vélez, la fortaleza o castillo de su mismo nombre para defensa de la costa. Pero en torno a sus murallas comienza a crecer una población dedicada a las tareas del mar, que fue el origen directo del actual núcleo del Rincón de la Victoria, cuyo nombre parece que procede del hecho de haber sido tierras que habían pertenecido al patrimonio del Convento de la Victoria. En estos momentos lo que hoy es el Rincón, administrativamente fue considerado como un anejo de Benagalbón, que ostentaría la capitalidad del municipio hasta 1906, momento en el que, al ser superior la población del Rincón, se cambia la ubicación del Ayuntamiento. El 17 de febrero de 1950, se confirma oficialmente la nueva capitalidad del municipio.
No cabe duda que lo más destacado es la Cueva del Tesoro, con restos de pinturas rupestres y señales de haber sido habitada en el paleolítico, que le dan gran importancia desde el punto de vista histórico. La galería principal tiene más de 500 metros de longitud. Está situada en la Cala del Moral, dentro de su término municipal. Digno de visita es la Casa Fuerte de Bezmiliana, con muros exteriores de mamposterías para la defensa de la antigua ciudad está considerada como de gran valor entre las existentes de sus mismas características a nivel europeo. La Casa Fuerte ha sido rehabilitada recientemente y su uso actual es fundamentalmente cultural. También son de interés las torres almenaras situadas en la costa, utilizadas antiguamente para advertir de la llegada de piratas -con señales de humo durante el día y fogatas durante la noche-, una en El Cantal y otra en la zona de Benagalbón. El viajero no debe de dejar de visitar las playas del término municipal, que tras la regeneración se han convertido en un atractivo por sí solas para el turismo de sol y playa.
No hay tradición artesana en la zona. Por sus características turísticas actuales, se ofrecen al visitante numerosas tiendas y comercios con artículos de calidad y los típicos "souveniers", aunque recientemente están proliferando las tiendas de artículos de cerámica y forja, también destinadas, fundamentalmente, a los turistas.
La gastronomía se basa casi exclusivamente en el pescado, destacando los espetos de sardinas y el jurel, así como los conocidos " boquerones victorianos ", variedad propia de la bahía. Sin embargo, también hay algunos platos propios, como el chivo frito, las migas, la sopa de maimones y el cordero a la brasa, y se ofrece un buen vino moscatel.
Las fiestas locales tienen lugar en Benalgabón el 2 de febrero con la celebración de la Virgen de la Candelaria. En la Cala del Moral se celebran sus fiestas del 4 al 7 de julio con regatas de jábegas, mientras que en el Rincón de la Victoria la feria se festeja a final del mes de agosto. La fiesta principal se desarrolla el 16 de julio, cuando se procesiona por el mar a la Virgen del Carmen, patrona de los pescadores. La escoltan numerosas barcas en la noche, acompañándose de fuegos de artificio y moragas en la playa. Aunque últimamente se están perdiendo, existe todavía un amplio abanico de folclore basado en verdiales y malagueñas.
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