| Marbella Municipio de la Costa Occidental [Historia y Paisaje] [Visitas de Interés] [Compras] [Gastronomía] [Fiestas y Tradiciones] [Información Adicional] Superficie en kilómetros cuadrados: 11430 km². Altitud sobre el nivel del mar: 10 metros. Precipitación media anual: 628 l/m². Temperatura media anual: 178 °C. Habitantes censo 1994: 86.013.
El término municipal de Marbella se sitúa en el corazón de la Costa del Sol occidental, entre las sierras del Cordón Montañoso Litoral y el mar al que se asoma a lo largo de 23 kilómetros de costa. Sierra Blanca, además de ser un factor muy significativo en las excepcionales condiciones climáticas de la ciudad y de buena parte del municipio, es sin duda el elemento más destacable de la zona marbellí. Los picos de Marbella (1.215m.) y del Juanar (1.169 m.), éste ya en tierras del vecino municipio de Ojén, coronan un paisaje montañoso profundamente excavado por la erosión que ofrece zonas de especial belleza como los tajos de la Concha (nombre con el que también se conoce al pico de Marbella) o el valle de Puerto Rico. En la mitad oriental del municipio el accidentado relieve de la sierra deja paso a formaciones de lomas que, aunque escarpadas son más suaves. En esta zona está el paraje situado por encima de la urbanización Elviria, en donde una importante masa de alcornoques y matorral denso añade al conjunto un especial atractivo. Al bajar de estas lomas y de las sierras, el territorio de Marbella es prácticamente en su totalidad urbano de notable singularidad. Las urbanizaciones se han adueñado del suelo y la mayor parte del no edificado o corresponde a campos de golf, hay más de 10 dentro del término municipal, o son pequeñas zonas residuales, en las que algún tipo de protección urbanística intenta evitar la total desaparición de elementos como los pinares de la Chapas o las dunas de Cabopino. A pesar de esta fuerte ocupación, el paisaje sigue siendo muy atractivo, ya que la mayor parte de las actuaciones urbanísticas presentan una notable calidad, tanto por el diseño de las construcciones, como sobre todo por la abundancia de vegetación ornamental. Esto se nota de manera especial en bastantes zonas de la línea de costa, en donde a pesar de la cercanía de muchas construcciones al mar, su presencia es muy discreta debido al ocultamiento que ofrece la vegetación. Y, finalmente, aunque pueda parecer extraño, también en Marbella quedan algunas zonas de olivos y frutales que recuerdan algo de lo que en tiempos, aún no muy lejanos, fue este municipio. Como testimonio de esa época han quedado varios pequeños embalses (Nuevo del Angel, Viejo del Angel y las Medranas), que fueron construidos para los riegos de las tierras de San Pedro Alcántara. Este territorio, tan modificado en las últimas décadas, conoció muy pronto la presencia humana. Restos paleolíticos y neolíticos han sido hallados en varios lugares, destacando el yacimiento de Coto Correa (en la zona de las Chapas) y el de la cueva de Pecho Redondo. Según parece, los cartagineses también pudieron pasar por aquí a juzgar por algunos indicios encontrados junto a la desembocadura de río Verde. Pero fue la presencia romana la que empezó a dejar huellas, como en la desembocadura citada donde han aparecido restos de una antigua ciudad probablemente construida en el siglo l, entre los que se destacan algunos mosaicos. En las cercanías de San Pedro Alcántara, se encuentra uno de los yacimientos romanos más importantes de la Costa del Sol: la colonia romana llamada Cilniana, que parece que fue destruida por un terremoto en el siglo IV. Algunos investigadores creen que esta ciudad fue la Salduba mencionada por Pomponio Mela. Aquí han aparecido mosaicos de gran belleza y calidad artística, pertenecientes a viviendas, palacios y edificios públicos. Cerca de la playa, también existen unas termas romanas a las que se les ha dado nombre de Las Bóvedas por la forma dominante en su arquitectura. Otro yacimiento importante de la zona de San Pedro de Alcántara es la basílica paleocristiana de Vega del Mar, construida en el siglo III y que fue utilizada por los visigodos como necrópolis. Durante la dominación árabe el núcleo oriental de Marbella, que era conocido por los romanos como Barbésula pasó a llamarse Barbella y sus tierras, que estuvieron en manos de los benimerines en el siglo XIII, después pasarían a formar parte del reino de Granada hasta la conquista de la ciudad por las tropas cristianas en 1485. De esta época han quedado en el casco antiguo de la ciudad dos torres defensivas y las murallas del castillo, de ascendencia mozárabe.
La fama turística de Marbella ha dejado en segundo plano su riqueza monumental, que suele sorprender a los visitantes que la descubren. A unos 5 kilómetros de la ciudad, en las márgenes de Río Verde, se encuentran los restos ya citados, de una villa romana del siglo I después de Cristo, donde se hallaron cerámicas, mármoles y objetos de metal que están en el Museo Municipal. En el propio casco urbano existen los restos de un castillo árabe, aunque las edificaciones que lo rodean lo dejan casi oculto. También son de interés varios edificios monumentales que datan del siglo XVI: la iglesia de la Encarnación, de 1505; la Casa del Corregidor, de estilo mudéjar; el gótico tardío del hospital de San Juan de Dios o el barroco del Hospital Bazán. El casco antiguo en su conjunto, que suele ser ignorado si se atraviesa la ciudad en automóvil, prácticamente mantiene la misma planta que tenía en el siglo XVI.
Como centro turístico internacional, Marbella y Puerto Banús ofrecen tiendas y comercios muy sofisticados, que incluyen las modas más recientes. Por lo que respecta a la artesanía, hay maestros que trabajan la madera, el mármol, la escayola, la forja de hierro, objetos de latón y cobre, el bronce, la piel y el cuero, bordados y calados, prendas de vestir, macramé y joyería.
La paella, junto al gazpacho y el ajoblanco, son los platos familiares que se mantienen. Por lo demás, el "pescaito frito" está en su apogeo ya que se ha convertido en una gran atracción para los visitantes.
Aunque el turismo propicia la creación de nuevas fiestas, las tradicionales siguen siendo las que rinden homenaje al patrón, San Bernabé, en el mes de junio, y las del 20 de octubre. También en junio se realiza una romería a los pinares de Guadalpín, y en mayo otra hasta la Cruz de Juanar. Las fiestas de San Bernabé duran casi una semana y se asemejan a las de las capitales, incluyendo corridas de toros y actuaciones musicales de cantantes y conjuntos famosos.
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