EL TURISMO RESIDENCIAL
El clima, una vez más, ha desempeñado
un papel determinante en el desarrollo del turismo residencial, otro de
los grandes factores de creación de riqueza -quizás el más
importante-en la provincia de Málaga. A lo largo de los años,
siguiendo casi miméticamente el mismo comportamiento de la evolución
de los mercados turísticos, el residencial, ha ido experimentando
unos desarrollos espectaculares hasta alcanzar cifras en torno a varias
decenas de miles de millones de pesetas de inversión al año
en la adquisición de viviendas por ciudadanos extranjeros que deciden
pasar largas temporadas o habitar permanentemente en la Costa del Sol,
donde la calidad de vida es muy superior a cualquier otra región
europea.
La expansión del turismo residencial
ha ido ocupando una franja del litoral que, hasta ahora, se acerca cuanto
puede a la primera línea montañosa en un espacio de ocho
o diez kilómetros tierra adentro. Si en los primeros tiempos el
desarrollo del turismo residencial, allá por los años 60,
estuvo asociado a diversos polos de expansión constituidos por las
grandes urbanizaciones levantadas por familias y grupos inversores, como
son los casos tan señalados de Guadalmina, Los Monteros, Nueva Andalucía,
Elviria, Calahonda, Miraflores, Torreblanca, Torremuelle,
Torrequebrada, Guadalmar y algunas otras en la costa oriental, como Bau
Hoffman en Torrox-Costa y Capistrano, en Nerja, desde hace unos años
el golf se ha convertido en el incentivo sobre el que surgen nuevas urbanizaciones,
pero no sólo en la franja litoral sino que se adentran a las laderas
montañosas y se ubican en municipios turísticamente emergentes,
como Benahavís, Alhaurín de la Torre, Alhaurín el
Grande, Casares, Manilva, Ojén, Rincón de la Victoria, etcétera.
Cuantificar lo que supone esta oferta de alojamientos que representa también el turismo residencial es poco menos que imposible, aunque en diversos estudios se ofrecen como cifras estimativas 125.000 unidades de apartamentos, casas o villas, que a su vez proporcionan un total de 300.000 camas en toda la provincia de Málaga. La Costa del Sol occidental tendría en esta oferta una participación del 64 por ciento en el número de unidades y del 83 por ciento en el de camas, es decir, 80.000 casas, villas y apartamentos de oferta no reglada, y 250.000 camas.