LA OFERTA DE ALOJAMIENTO TURÍSTICO DE MÁLAGA
La provincia de Málaga puede vanagloriarse
sin triunfalismos de que tiene en estos momentos de mediados de 1995 una
de las mejores infraestructuras turísticas del mundo, con una Costa
del Sol situada entre las tres grandes zonas abanderadas del turismo español
de sol y playa y un interior con enclaves únicos como Ronda, Antequera,
Frigiliana, etc., con una creciente oferta de turismo de interior o rural
concretada en las comarcas de la Serranía de Ronda, la Axarquía
y el Valle del Guadalhorce. La conjunción de esta serie de recursos
configura probablemente uno de los panoramas turísticos más
ricos y variados que puedan existir.
Pero es la Costa del Sol, el litoral que discurre sin solución de continuidad desde las provincias de Granada por la parte oriental a la de Cádiz por la occidental, la que reúne en sus catorce municipios el gran emporio turístico de la provincia de Málaga, destacando por su oferta los de Nerja, Torrox, Vélez-Málaga (Torre del Mar), Málaga, Torremolinos, Benalmádena, Fuengirola, Mijas, Marbella y Estepona, cada uno de ellos con sus singularidades que resaltan aún más su riqueza, y cuya descripción, uno a uno, se ofrece entre los cien pueblos objeto de esta guía.
Málaga ha conseguido a lo largo de las
tres últimas décadas reunir una de las ofertas de alojamientos
más importantes de España, tanto en número de plazas
como en calidad de las mismas y de los establecimientos hoteleros y apartamentos
turísticos registrados oficialmente. Pero no sólo es destacable
ésta amplia gama de habitaciones, sino también la que se
genera por el turismo residencial y que utilizan con profusión el
turismo vacacional durante los meses de alta temporada. Se trata de una
importantísima infraestructura que se asienta sobre las 200 urbanizaciones
y complejos de alta categoría que jalonan la Costa del Sol, convirtiendo
el litoral occidental en una sucesión de desarrollos urbanísticos
que de Málaga capital hasta Estepona configura la que es sin duda
la calle más larga y cosmopolita de Europa.
Una calle mayor de Europa que en la parte oriental presenta unas características muy distintas a las de la occidental, la que ha tenido un desarrollo más acelerado y más espectacular con los errores que ello comportó por la ausencia entonces de los más mínimos controles urbanísticos. Mientras que en la costa oriental predomina el turismo residencial y el vacacional fue escaso, alojándose en los meses de verano en la oferta no reglada, en la occidental, desde Torremolinos a Manilva, el componente turístico es bien distinto por presentar una gama de productos muy amplia, como extensa es la variedad de la demanda.
Al amplio programa de infraestructuras públicas que se han detallado anteriormente hay que añadir el gran esfuerzo que realizó al mismo tiempo el empresario hotelero, fundamentalmente, para rehabilitar edificios que se quedaron anticuados por el inexorable paso de los años y para modernizar no sólo sus instalaciones -mobiliario, decoración, infraestructura técnica, etc.- sino sus propias formas de promoción y comercialización de la extraordinaria planta hotelera y de apartamentos turísticos con que cuenta la Costa del Sol.
El esfuerzo inversor de la iniciativa privada en el gremio hotelero en los últimos cuatro o cinco años no se ha cuantificado con exactitud, pero la cifra que se baraja ronda los diez mil millones de pesetas. En la actualidad, en 1995, los planes de viabilidad hotelera de la Costa del Sol, en los que intervienen la Consejería de Trabajo, los empresarios y las centrales sindicales del sector turístico, no han tenido la virtualidad que se les atribuía y esperaba por la dificultad que tienen las empresas para conseguir financiación después del cuatrienio negro 1990-1993 sufrido en el sector por la recesión económica mundial.
En la última década, la zona oriental de la costa ha experimentado un notable desarrollo de nuevos establecimientos hoteleros, especialmente en Nerja, que es el municipio turístico más completo, mientras que los de Torrox, Vélez-Málaga (Torre del Mar) y Rincón de la Victoria se especializaron más en el turismo residencial. El litoral oriental, por tanto, se ha ido configurando en base a un turismo cada vez más internacionalizado y residencial, aunque sin perder mucho el carácter familiar que se observa todavía en los veraneantes de esta zona, que a su vez conserva el tipismo andaluz de sus cascos urbanos.
Cada
municipio de la zona occidental tiene su propia tipología turística
que los diferencia de los demás. Torremolinos concentra la mayor
y más variada oferta hotelera y de apartamentos de la Costa del
Sol, por lo que se puede decir que es el paradigma del turismo de masas,
donde cabe todo: desde la clientela más selecta al turista de ofertas
de última hora del touroperador menos profesionalizado; Benalmádena
presenta similares características incluso por razones históricas
y geográficas, aunque en una escala más reducida pero con
tendencia a desmarcarse del gran turismo de masas al disponer de hoteles
de cinco estrellas y un selecto puerto deportivo entre los mejores del
Mediterráneo.
Fuengirola mantiene una notable oferta de alojamientos para un turismo de poder adquisitivo medio y medio-alto, fundamentalmente nacional, con núcleos residenciales para un turismo de élite, aspecto este que se acrecienta en el caso de Mijas, que sin embargo tiene una oferta hotelera muy reducida aunque con un establecimiento de cinco estrellas muy singular. Marbella a su vez reúne la mejor y más lujosa oferta hotelera y demás alojamientos de las zonas turísticas españolas, incluyendo los dos archipiélagos competidores de la Costa del Sol. Estepona no sólo mantiene unos establecimientos que han hecho historia, sino que han sido remozados y modernizados, conjugando éstos con una amplísima oferta de turismo residencial de alta categoría en las numerosas urbanizaciones y con hoteles de tipo medio que tiene. Málaga capital ofrece por su parte hoteles de tipo medio-alto, grupo al que se ha incorporado uno nuevo tras rehabilitar un antiguo y singular edificio en el casco viejo de la ciudad, además de otra serie de hoteles de menor categoría para un turismo semivacacional.
Según el registro de alojamientos hoteles, aparthoteles, apartamentos turísticos, pensiones y campings--, la provincia de Málaga ofrece un total de 599 establecimientos que reúnen en total más de 90.000 plazas. Esta oferta representaba a finales de 1994 un 33.08 por ciento de las plazas de toda Andalucía (273.565) y el 5.7 por ciento del total nacional (1.611.000 plazas)
A modo de resumen hay que añadir que por la especialización hotelera en tres o más estrellas se puede describir un panorama general para la provincia de Málaga constituido por una oferta de calidad media-alta que corresponde a las tendencias actuales de la demanda de los mercados turísticos naturales de la Costa del Sol, es decir, el propio nacional, Gran Bretaña, países centroeuropeos y nórdicos, y uno emergente de cierto relieve como es el italiano.