DESDE LOS ÍBEROS A LOS BÁRBAROS
Durante el período Íbero, el poblamiento tiende, con algunas
excepciones, a concentrarse en cerros y colinas de cota media (unos 600
metros sobre el nivel del mar o por debajo de la misma). Así aparecen
materiales de esta época en Campillos, Cañete la
Real, Valle de Abdalajís, Álora, Antequera,
Colmenar, Periana y Archidona. Posteriormente, la
presencia de los primeros colonizadores hará que aparezcan yacimientos
Íbero-púnicos o Fenopúnicos con mayor frecuencia en
la costa. Son especialmente significativos los restos hallados en Toscanos
(Vélez-Málaga), Trayamar (Algarrobo) y Desembocadura
del Guadalhorce (Málaga).
Los fenicios llegaron a las costas de la provincia en torno al año
1.000 a. C., creando la ciudad factoría de Malacca (en contacto
con el imperio de Tartessos), según cuenta Estrabón, en torno
al actual cerro de la Alcazaba. Siguiendo del ejemplo de los fenicios,
los colonos griegos arribaron en el siglo VII, coincidiendo con el apogeo
de las factorías fenicias. Estos fundaron Mainaké, al este
de Malacca. Ante las tensiones que surgieron entre fenicios y griegos,
los primeros llamaron en su ayuda a los cartagineses y una vez que fueron
derrotados los griegos, Cartago extendió sus dominios
por Andalucía, los cartagineses fortificaron la Malacca fenicia
y arrasaron la Mainaké griega. El poder cartaginés permitió
cierto desarrollo urbano y una relativa prosperidad. De su presencia se
han encontrado restos en Ronda, Antequera, Arenas,
Campillos, Comares y otros muchos pueblos de la provincia.
Los enfrentamientos que se produjeron entre cartagineses y romanos desde mediados del siglo IV a. C. por el dominio del Mediterráneo, dieron como resultado que durante la segunda guerra púnica, con la llegada masiva de romanos, la provincia empezara a sentir de forma notable la influencia de Roma. Durante el período de dominación romana la vida de la provincia de Málaga se desarrolló en algunas ciudades y sobre todo en villas de campo. De nuevo esta civilización muestra una especial predilección por la costa, ya que la mayor parte de estas villas aparecen allí. El Faro de Torrox, Puerta Oscura (Málaga), Río Verde (Marbella), Las Torres (Estepona), San Luis de Sabinillas (Manilva) son interesantes ejemplos de esta tendencia. A la costa le siguen en preferencia el Valle del Guadalhorce o las cercanías de núcleos de población, como es el caso de la Vega de Antequera, Teba, Alameda, Alhaurín de la Torre, Alhaurín el Grande, Álora, Campillos, etc.
Las ciudades más famosas de esta época son Malaka (Málaga); Osqua, Antikaria, Aratispi y Singilia Barba (en Antequera); Sabora (Cañete la Real); Cartima (Cártama); Lacipo (Casares); Suel (Fuengirola); Cilniana (Marbella); Acinipo (Ronda) y Nescania (Valle de Abdalajís).