Fuengirola Superficie en kilómetros
cuadrados: 1020 km². Altitud sobre el nivel del mar: 5 metros.
El término municipal de Fuengirola ocupa una estrecha franja de terrenos del litoral entre el arroyo del Jardín al nordeste y la desembocadura del río de su mismo nombre al suroeste. En el extremo norte el paisaje es alomado y allí donde no hay urbanizaciones está cubierto de monte bajo, mientras que en el resto el relieve es de suaves ondulaciones o prácticamente llano. En estas zonas, si se exceptúan algunas huertas auténticamente residuales, el entorno es urbano hasta el mismo borde del río Fuengirola. En el extremo sur, la colina en la que se levanta el castillo y la desembocadura del río interrumpen momentáneamente este panorama antes de volverlo a recuperar en el vecino municipio de Mijas. La posición costera de Fuengirola, al igual que en el resto de las poblaciones del litoral, tuvo que atraer a los primeros pobladores en tiempos muy remotos. No obstante, los primeros datos que poseemos se refieren a los fenicios, que llegaron aquí para comerciar con los pueblos de la zona. Fueron ellos los fundadores de Suel, nombre que llevaría esta localidad hasta la época árabe, Con la llegada de los romanos adquirió gran relevancia, alcanzando la categoría de ciudad federada de Roma, lo que le permitió mantener fuero e instituciones propias, al igual que ocurriera con la ciudad de Málaga. Los árabes le cambiaron el nombre y la llamaron Sohail, nombre de una estrella de la constelación de Argos que, según la tradición, solo podía divisarse desde el castillo del que hoy se conservan una buena parte de sus murallas. Este castillo fue construido por Abderramán lll a mediados del siglo X y fue prácticamente destruido en la conquista cristiana de 1487. Después de esta conquista se reforzó la defensa costera y unos siglos después, en el XVIII el castillo fue reconstruido con el fin de evitar el intenso contrabando que se registraba en la zona. Este castillo siguió cumpliendo también misiones defensivas hasta la guerra de la Independencia, en que fue utilizado por las tropas francesas. A partir del siglo XVIII la población cobra importancia como centro de aprovisionamiento de los barcos que se dirigían al Estrecho de Gibraltar y cambia su nombre por el de Fuengirola, derivado del término " girona ", que designaba a las embarcaciones genovesas dedicadas al boliche, cuya presencia era muy frecuente en este puerto malagueño. El término " boliche " ha quedado en el anejo de Santa Fe de Los Boliches, hoy prácticamente unido al núcleo de Fuengirola.
Se puede decir, salvo excepciones, que la fisonomía de lo que fue antiguo pueblo de pescadores cambió a partir de la década de los 60 con el desarrollo masivo del turismo en la Costa del Sol, donde Fuengirola ocupa un lugar de privilegio. Así que las nuevas y modernas construcciones han configurado un nuevo paisaje urbano que no tiene nada que ver con su pasado histórico. Los monumentos más representativos son la iglesia parroquial y el castillo de Sohail. El edificio religioso, ubicado en la plaza de la Constitución y con la Virgen del Rosario como advocación, presenta una portada barroca formada por dos pilastras y un frontón partido con una hornacina en su parte superior. Por lo que respecta al Castillo, al margen de su rico pasado histórico antes mencionado, como obra arquitectónica que acaba de ser restaurada íntegramente, es de planta cuadrada, torreones macizos en los flancos y en las bandas, y una torre mayor, sobresaliendo en el centro a la de la Puerta del Homenaje. El pasado de Fuengirola ha sido posible conocerlo a través de los yacimientos arqueológicos de Torreblanca del Sol (termas romanas y necrópolis visigoda). El acelerado desarrollo turístico ha originado la concentración de lugares de interés a lo largo del paseo marítimo, uno de los más largos de España y en cuyas inmediaciones se encuentra el puerto deportivo, club náutico, el puerto pesquero y el Centro de Investigaciones Oceanográficas. El propio paseo marítimo, especialmente en la parte más occidental, es la zona a visitar tanto de día, pero especialmente de noche por la cantidad de locales que existen: restaurantes, bares, cafeterías, pubs, tiendas de moda, artesanía, etc. Además del Zoo, el único que existe en la Costa del Sol, calles céntricas se han convertido en museo al aire libre con las pinturas murales en fachadas obra de pintores como Barbadillo, Brickman, Escalona, Sanz, Le Parc, Peinado, Sempere, Asins y otros.
Fuengirola, en contra de lo que podría pensarse, es uno de los centros artesanos de más relieve en la provincia y cuenta con un buen número de tiendas para su comercialización, aunque en éstas se venden productos que no tienen nada que ver con la actividad artesanal autóctona. En este sentido, en Fuengirola existen un buen número de talleres de maestros artesanos que trabajan la alfarería, la orfebrería y joyería, la marroquinería, los muebles de madera y tapizado, la forja de hierro y la albardonería. La bisutería, sin embargo, tiene más carácter fabril con talleres instalados en el polígono industrial.
La oferta gastronómica de Fuengirola se corresponde con el cosmopolitismo de la ciudad, pero su cocina popular tiene su base en el pescado de su propio litoral, especialmente la fritura y los espetos de sardinas, sin olvidarse del arroz con mariscos, pescados a la sal y al horno, mariscos, etc.
Las fiestas mayores del pueblo, en honor de la patrona la Virgen del Rosario, son en octubre y tienen por escenario el recinto ferial permanente. La otra gran protagonista del calendario festivo tiene lugar en el mes de julio con motivo del día de la Virgen del Carmen. La barriada de Los Boliches, el pueblo de pescadores que aún conserva parte se su fisonomía de antaño, es la que organiza la procesión marinera el 16 de julio.
|