Frigiliana Superficie en kilómetros
cuadrados: 40 km². Altitud sobre el nivel del mar: 435 metros.
La mayor parte del territorio de Frigiliana se extiende por el conjunto montañoso de la Sierra de Almijara, dotando así al municipio de una notable espectacularidad paisajística, que tiene en las proximidades del pueblo uno de sus principales exponentes en las Hoces del río Higuerón. Algo más al este, en el valle del río principal del término, el Chillar, que actúa de límite con el cercano municipio de Nerja, el encajamiento del río entre los mármoles y dolomías de la sierra ha formado desfiladeros y tajos impresionantes, que contrastan con la quietud de algunos remansos en los pozancones de la parte baja de su curso. Fuera ya de la sierra, abundan los frutales y huertas en las inmediaciones del pueblo. El agua que mana de la sierra, riega los bancales de Frigiliana poniendo un ribete verde al blanco de las casas. Las excavaciones arqueológicas realizadas en el término han demostrado la existencia de pobladores ya en la época prehistórica, siendo su principal exponente los restos humanos, cerámicos y líticos encontrados al aire libre y en la Cueva de los Murciélagos, pertenecientes al neolítico. Después vendrían los fenicios que dejarían el testimonio de su presencia en el cerrillo del Tejar, conocido como Cerro de las Sombras. Aquí han aparecido restos de una necrópolis paleopúnica. Los romanos también dejaron huellas de su presencia en las ruinas de la fortaleza que levantaron, así como en monedas que han aparecido correspondientes al siglo l. El propio nombre de la población parece que tiene origen latino ya que sería fruto de la composición de " frexinius " (nombre de un personaje romano desconocido) y de la terminación " ana " que junto a un nombre propio significa villa, por lo que en su origen " frexiniusana " significaría -villa de Frexinio-. La frexiniusana romana sería conocida en época árabe como Fixniana y fue en esta época cuando se consolida el asentamiento en torno a un castillo (hoy desaparecido) que había en lo alto de la peña. La importancia de Frigiliana iría en aumento durante esta época hasta llegar a tener una notable influencia en las poblaciones del entorno. Después de su conquista por las tropas cristianas en 1487, los moriscos de Frigiliana vivieron en paz con sus convecinos cristianos hasta que la sublevación del siglo XVI puso fin a esa situación. Allí se libró la decisiva batalla del Peñón de Frigiliana, descrito con todo el patetismo de la situación por los cronistas testigos del asalto de las tropas cristianas. Tras la dura batalla en 1569 los moriscos fueron vendidos y expulsados, repoblándose la localidad con cristianos viejos procedentes de las provincias vecinas.
Varios pueblos de la provincia de Málaga entran en el grupo de los que se dice que son de los más bonitos de España. Pues bien, uno de ellos es sin duda Frigiliana, especialmente el núcleo morisco que serpentea en calles estrechas, pasajes y hasta pasadizos, para trepar, pisando el mismo suelo de los antiguos moradores, a lo alto del monte donde se asienta el conjunto urbano, y se divisa una impresionante panorámica del valle y del próximo litoral. De los cuatro o cinco edificios histórico-artísticos que hay en Frigiliana destaca la iglesia parroquial de San Antonio, edificada en el siglo XVII (1676) y reformada un siglo más tarde. Consta de tres naves separadas por pilastras y cubiertas por armadura de madera hasta el crucero, parte donde se levanta una bóveda semiesférica rematada con linterna. La portada es sencilla, con arco de medio punto alargado sobre el que hay un escudo de Fray Alonso de Santo Tomás. La torre campanario tiene la singularidad de que los dos últimos cuerpos de los tres que tiene presentan dobles arcos. En el casco viejo se encuentra también un edificio que fue real silo de los antiguos Pósitos, construido en 1767, y el palacio de los condes de Frigiliana, caserón del siglo XVI que posteriormente sería convertido en un ingenio azucarero. Además de los vestigios arqueológicos citados, caben mencionarse los restos de El Fuerte, de la época romana y posteriores, y el llamado Castillo de Lizar, la fortaleza medieval que hubo en lo alto del pueblo. En determinadas plazuelas y calles del casco viejo han sido colocados doce mosaicos de cerámica vidriada en los que se cuentan a modo de romances de ciego la historia de la rebelión de los moriscos en esta villa. La creación artística se debe a dos artesanas, la ceramista Amparo Ruiz de Luna y la pintora sobre vidrio Pilar García Millán.
Al margen de las tiendas abiertas para el turismo, donde se vende de todo lo que se puede encontrar en el litoral, en Frigiliana se elaboran objetos de cerámica y derivados de las fibras vegetales, la vareta de olivo, azulejos, vidrio pintado, etc. El vino moscatel del pueblo también se puede encontrar.
La gastronomía se basa en creaciones populares propias y comunes de la Axarquía. Los platos más representativos son el " ajocolorao ", el choto guisado en aceite, las migas de harina y el potaje de Semana Santa. Entre las creaciones reposteras están la arropía, batatas con miel de caña, las tortas de San Juan o el hornazo " sanjuanero ", la miel de caña y el vino moscatel.
El 20 de enero es la fiesta patronal de San Sebastián; en Semana Santa destaca la procesión de la Soledad y el lavatorio de pies a los Apóstoles; el el 3 de mayo es la fiesta de la Cruz y el 13 de junio las fiestas mayores en honor del otro patrón San Antonio. El 24 de junio, San Juan, también se cumple en Frigiliana la tradición del " sanjuaneo " o irse de campo para comerse el hornazo. El 7 de septiembre, por último, se celebran las candelarias en el campo.
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