Cuevas de
San Marcos Superficie en kilómetros
cuadrados: 3750 km². Altitud sobre el nivel del mar: 416 metros.
El término municipal de Cuevas de San Marcos está situado en la comarca de Antequera, en el borde norte de la provincia de Málaga. Su núcleo urbano está situado sobre una pequeña loma que desciende hasta el valle de río Genil, lugar en donde se encuentra el límite entre las provincias de Málaga y Córdoba. Sus tierras se extienden desde el cauce de este río hasta la Sierra de Malnombre (828 m.), y en su mayor parte se corresponde con el valle del arroyo de los Puercos, que atraviesa el municipio del sur a norte entre la sierra ya mencionada y el Camorro de Cuevas Altas (907 m.). Los afloramientos rocosos de estas sierras y el monte bajo que los rodean contrastan con los campos de olivar que cubren los terrenos más suaves del valle. Entre la zona donde se encuentra la población y el Camorro de Cuevas Altas, se encuentran los parajes más atractivos del municipio. Destaca en primer lugar el entorno de la presa de Iznajar, en un estrechamiento del terreno, desde que el que se pueden obtener bellas panorámicas de dicho embalse. Otro paraje a destacar es la ladera norte del Camorro de Cuevas Altas. Allí los pinares y restos de antiguos encinares, situados al pie de los escarpes de la sierra, abrazan campos de olivos y almendros así como alguna que otra huerta configurando un recinto de gran calidad. El primer poblamiento de estas tierras tuvo lugar ya en la prehistoria, como lo demuestran los interesantes hallazgos de restos humanos y líticos encontrados en diversas cuevas de la sierra ya mencionada, el Camorro de Cuevas Altas. De todas estas cuevas se destaca, por la importancia y abundancia de lo allí encontrado, la de Belda. En las tierras que hoy configuran el municipio estuvo la ciudad del mismo nombre, que llegó a alcanzar notable importancia no solo en la época romana a la que pertenece su fundación, sino también durante el período de dominio musulmán. Los vestigios encontrados en el Camorro (o Chamorrro) dan fe del turbulento pasado del pueblo. Abandonado durante las luchas de la reconquista, Juan ll cedió sus tierras a la villa de Antequera, de la que pasó a depender hasta 1806.
La iglesia parroquial de San Marcos es el único monumento de relieve que existe en este tranquilo pueblo. Fue construida en el siglo XVII y a finales del XVIII fue reformada, participando su estilo del barroco tardío y del neoclásico como se puede comprobar en su monumental fachada coronada con un frontón triangular. El interior consta de tres naves cubiertas con bóveda de medio cañón y en el crucero es semiesférica. En el exterior, del lado de la Epístola, se alza una gran torre campanario de tres cuerpos, el primero de mampostería y ladrillo visto, y la tercera, también de ladrillo, está coronada con un bonito tejado puntiagudo revestido de cerámica vidriada. El otro monumento de interés que hay en el pueblo es la ermita de la Virgen del Carmen, obra del siglo XVIII que conserva su antigua torre de ladrillo y tejado de cerámica. En el interior, de una sola nave, destaca el camarín hexagonal con linterna de la misma arquitectura.
Hay varios maestros artesanos que trabajan la anea y la varita de mimbre para la realización de cestería, asientos de sillas y otros objetos. También existe tradición en la cerámica, la albardonería, la fragua y la forja.
Las creaciones culinarias en Cuevas de San Marcos, a tenor de su muestrario, giran en torno al arte de sacar el mayor y mejor partido a la harina de trigo, de ahí que en el listado de peculiaridades figuren diversas variedades de pan, tortas, repostería, etc., tales como la rosca de pan, los roscos de huevos, el pan de cortijo, los roscos de vino, los borrachuelos y esas piezas tan singulares que se comen por San Marcos que son los hornazos bollo de pan de aceite en el que se le pone un huevo cogido con dos lazos de la misma masa y se hornea--, y dulces en general. En cuanto a la gastronomía local, destacan platos como el relleno (embutidos) que se toma en carnaval, el cocido o puchero y las tortillas. En este pueblo también se elabora en casa el " resoli " o bebida compuesta de anís, granos de café y alguna hierva aromática.
La feria o fiestas mayores del pueblo tienen lugar del 12 al 15 de agosto; en septiembre, los días 7 y 8, son las candelarias, que son tan comunes a los pueblos de la Axarquía, el 16 de julio se celebra la Virgen del Carmen y el Rosario de la Aurora es una vieja tradición que se reza algunos sábados del año al alba por las calles del pueblo con campanilleros. Al margen de las fiestas mayores, el 25 de abril, día del patrón San Marcos, el pueblo se queda medio vacío puesto que la gente se va al campo a " atar al diablo ", que consiste en hacer un nudo en un manojo de hierbas o cereal y que no se partan los tallos. Esta tradición la suelen cumplir todos los miembros de la familia que salen al campo, en este caso en las inmediaciones del pantano cordobés de Iznajar, donde se da rienda suelta al buen comer y mejor beber durante la jornada.
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