La comarca de Ronda. Es algo más que un conjunto de sierras. Es meseta en la
ciudad, cobijo de pueblos en el Genal, corredor natural en el Guadiaro y puerta hacia la
Málaga llana por los valles del Túron y del Guadalteba. En la meseta y en los valles del
norte, Ronda es encinar y dehesa, es campo abierto y cíngulo de montañas; en los valles
del sur es bosque de castaños, alcornoques, encinas, quejigos y pinares, que mezclado con
olivos en las lomas y frutales en las riberas de los ríos, abraza pueblos en Genal y
trepa roquedales en el Guadiaro. Y en el centro es cumbre de pinsapos y quejigos
centenarios, que mira desde la Sierra de las Nieves al Guadalhorce y la costa; atalaya que
domina las tierras de Málaga, la Serranía de Cádiz y hasta la campiña sevillana.
Entre estas tierras, la Serranía es un mundo aparte más
allá de la leyenda que ronda en cada pueblo, en cada valle y en cada sierra. La Serranía
es paisaje que guarda celosamente su riqueza, y es también historia viva de gentes que
desde el Genal y el Guadiaro hasta Montecorto y Cuevas del Becerro hacen de la
silvicultura, agricultura, ganadería y comercio, milagro cotidiano de riqueza. Corcho en
los montes de Cortes de la Frontera, castaña en el Genal, cereal y bellotas en las
Dehesas, que se convierten en chacina ibérica por Arriate, Ronda, Montejaque y Benaoján;
plantas aromáticas que dan fama a perfumes foráneos y madera que se hace arte en el
mueble de los artesanos que se ofrece al visitante en soportales, caserones de forja y
piedra y hasta en viejos palacios de la ciudad de Ronda. |