Canillas de Aceituno Superficie en kilómetros
cuadrados: 42 km². Altitud sobre el nivel del mar: 645 metros.
Canillas de Aceituno se extiende por las laderas de Sierra Tejeda, al norte de la comarca de la Axarquía. Sus tierras se elevan hasta las proximidades del pico Maroma (2.065 m.) a través de un paisaje de pinar y roquedales que cubre casi toda la mitad norte del municipio. La espectacularidad está presente en cada rincón de la sierra tanto por su propio atractivo como por las panorámicas que se contemplan. Pero si hubiera que destacar un punto por su singularidad, ese sería la garganta del río Almachares, que corta la montaña entre los collados de la Rávita y Jalana para salir entre tajos y pinares al paraje de Las Raijes, junto a la carretera que va de Canillas de Aceituno a Sedella. Allí existen unas instalaciones para que el viajero pueda hacer un alto en el camino y disfrutar de la sombra del bosque y del agua de los manantiales. Por el sur, el paisaje de Canillas de Aceituno es el característico de los montes de la Axarquía: lomas unas veces abarrancadas y otras redondeadas, cubiertas de viñedos y de olivos. Y allí donde el terreno y la existencia de agua lo permiten, surgen pequeñas zonas de regadío en las que crecen hortalizas, cítricos y frutales. En este panorama típicamente axárquico abundan las casas de labor, acompañadas a menudo por paseros. Las características del enclave de Canillas de Aceituno hacen pensar que tuvo su origen en la época árabe y su localización puede estar relacionada con dos factores: la existencia de abundantes manantiales y la posibilidad de refugio y defensa. Aunque el hombre prehistórico ya anduvo por estas tierras, como queda demostrado por los restos encontrados en la cuenca de la Alfájora, y es muy posible que tanto fenicios como romanos se acercaran a ellas, las primeras noticias que tenemos de su historia corresponden a la época de la presencia árabe. Época en la que , con toda probabilidad, se creó el primitivo núcleo de población llamado originariamente Caniles y más adelante Canilla Azzeitun. Aunque se sabe que perteneció al reino de Granada, se desconoce con exactitud la fecha de su conquista por las tropas cristianas. Lo que sí está bien documentado es la participación de sus pobladores en la rebelión morisca del siglo XVI. La población de origen musulmán se mantuvo al principio al margen de los conflictos , pero la llegada de un morisco llamado Almaden o Muezzin, que había luchado en la sublevación de las Alpujarras y vino a rescatar a su mujer que era cautiva de un cristiano avecindado en Canillas, levantó los ánimos de los habitantes de la localidad. Este se unió al monfí Andrés de Xorixán, natural de Sedella, y con un grupo de moriscos de Canillas, Sedella, Salares y Curumbila (hoy Corumbela, perteneciente a Sayalonga), atacaron la venta de Pedro Mellado en Venta Baja (Alcaucín). Esto prendió la mecha de la rebelión en acontecimientos. Tras sofocar la sublevación, el rey mandó demoler el castillo del pueblo, del que hoy solo quedan algunos restos, y los moriscos fueron expulsados, repoblándose más tarde con gentes venidas de Lucena y Cabra (Córdoba), Archidona y Antequera. También se cree que vinieron familias de Andújar (Jaén), a las que se debe la veneración hacia la Virgen de la Cabeza, patrona de Canillas y patrona de Andújar. Los únicos restos de origen árabe que se conservan en el pueblo son un aljibe existente junto a la fuente del Huertezuelo y una torre a la que se conoce con el nombre de la Reina Mora, en el centro de la población.
Pueblo con fisonomía y arquitectura árabe de cuya época sólo queda el citado aljibe. Se trata de una población, por tanto, con una trama urbana de calles estrechas y sinuosas y pocos espacios amplios, salvo algunos ensanches, que en este caso han servido para ubicar la Casa Consistorial, como muestra de las edificaciones populares de la comarca axarqueña.
Se realizan trabajos en mármol (talla) y en esparto, como esteras, capachas, serones, etc., para las labores del campo. El vino, de producción propia, se puede comprar en algunos bares del pueblo.
La gastronomía local se basa en una serie de platos para todo el año, tales como el chivo al horno, la sopa de tomate, las tortillas de bacalao, las gachas con mosto, las llamadas " puercas ", muy propias de invierno, y el pan romano. Como repostería y similares, el dulce de naranja, los roscos " tontos " y los de vino, las tortas de aceite y el vino dulce.
Las fiestas grandes en honor de la Virgen de la Cabeza, patrona de la villa, se celebra en dos ocasiones, una el último domingo de abril bajo la denominación de la morcilla canillera por la gran cantidad de morcillas que se consumen, y a mediados de agosto con la feria tradicional, en cuyo día grande se procesiona la imagen de la Virgen. Como en toda la Axarquía, el 7 de septiembre tienen lugar las fogatas del fin de las tareas de recolección en el campo.
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