Campillos Superficie en kilómetros cuadrados: 15070
km². Altitud sobre el nivel del mar: 461 metros.
Campillos está situada en el extremo occidental de la comarca de Antequera, en el centro de una llanura rodeada de pequeños cerros, entre los que destacan Romeroso (550 m.), La Mezquita (526 m.), Acebuche, Cerro Gordo (619 m.), Barrancos (663 m.) y Pernías (638 m.). La mayor parte del territorio está cubierto por olivares y campos de cereal que cubren los terrenos más suaves, mientras que en los cerros predominan los matorrales y el monte bajo. En el término municipal, en las proximidades de las carreteras que van a Antequera y Teba respectivamente, existe un conjunto de lagunas que, a pesar de estar secas una buena parte del año, tienen el suficiente interés ecológico como para haber sido declaradas Reserva Natural la Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Las más importantes son: Dulce, Salada, Redonda, Capacete, Marcela, Cerrero y Camuñas. Campillos cuenta al sur con los bellos paisajes que forman los embalses del Guadalteba y del Guadalhorce, cuyas aguas cubren una buena parte de las tierras que en otro tiempo pertenecieron al desaparecido municipio de Peñarrubia. La reciente carretera abierta para unir las dos riberas de los embalses a la altura de las presas, permite, además de un recorrido atractivo, el acceso al Parque Ardales de este municipio. Campillos ocupa una buena situación geográfica en las comunicaciones con ciudades importantes como Antequera, Ronda y Osuna (en la provincia de Sevilla). Esto ha favorecido desde muy antiguo el tránsito de personas y mercancías por sus tierras. Ya en la prehistoria el hombre habitó estos parajes, tal como lo han demostrado los hallazgos arqueológicos de algunos cerros próximos al pueblo, en los que han aparecido vestigios del neolítico. En los Castillejos se han descubierto restos que parecen indicar la presencia de una asentamiento íbero-romano, en los cuales se han encontrado restos de cerámica y monedas. Incluso, a juzgar por los tres capiteles encontrados en Moralejo (zona del colegio de San José), parece que también pudo existir aquí un enclave visigodo, con lo que la cadena histórica engancharía con la presencia de los árabes sin interrupción. A pesar de todos los vestigios anteriormente citados, las primeras noticias ciertas de un núcleo de población de lo que hoy es Campillos vienen del siglo XV cuando, tras la conquista de la zona por las tropas cristianas, se creó la localidad con gentes de Teba y Osuna, quedando unida administrativamente a Teba hasta que en 1680 consiguió la autonomía mediante el privilegio de jurisdicción. Durante el siglo XVII el crecimiento del pueblo fue importante debido a la afluencia de inmigrantes de otros puntos de la comarca, lo que obligó a modernizar el trazado de calles y plazas. En 1975 se incorporan al término municipal de Campillos las tierras que hasta esa fecha habían pertenecido al municipio de Peñarrubia, cuyo pueblo quedaba bajo las aguas del Embalse del Guadalteba.
El monumento más destacado es la iglesia parroquial de Ntra. Sra. del Reposo, cuyo construcción data del siglo XVI (1506), aunque el edificio sufrió importantes modificaciones a finales del XVIII y principios del XIX hasta dejarlo con la actual configuración, especialmente en su fachada principal, que es del barroco y está considerada como una de las más espectaculares de la comarca antequerana. El interior del templo consta de tres naves principales y una tercera destinada a capillas que presentan una decoración exuberante. En el exterior, la torre se alza en varios cuerpos, el último para albergar las campanas, y como remate una balaustrada y la cubierta en forma de pirámide revestida de tejas de cerámica. Otro monumento a destacar en Campillos es la ermita de San Benito, patrón del pueblo, construida probablemente entre los años 1578 y 1596 y posteriormente reformada en el siglo XVIII en los que se refiere a su estructura. Fuera del pueblo y por su situación geoestratégica existen yacimientos arqueológicos como los de Capacete ( villa y termas romanas), Castillón de Gobantes (época romana), Cortijo La Cuesta (necrópolis romana), el castillo (medieval), los Castillones (poblado romano), las Aguilillas, etcétera.
Por su importancia económica destaca toda la industria que gira en torno a los curtidos y manufacturas de la piel, cuya fama se ha extendido fuera de la provincia de Málaga.
Los productos del cerdo -lomo en manteca, chorizo, morcilla y la carne en churrasco, más el jamón curado- son clave de la gastronomía de Campillos para todo el año, a los que hay que sumar otros de más elaboración que también tienen su base en este mismo animal, como el cocido y la porra antequerana, en la que no falta unos buenos taquitos de jamón. Además de estos platos, otra de sus especialidades es el salmonarejo, al que aquí se añade naranja, pescado frito, bacalao, etc. Los potajes de garbanzos, de lentejas y habas, las migas y el gazpacho completan esta rica oferta gastronómica a la que se le añade dulces como las magdalenas caseras, y no tan dulces como los bollos de aceite.
Se celebra el 5 de enero -la cabalgata de Reyes-, el carnaval y la Semana Santa. Los días 10 y 11 de julio tienen lugar las fiestas patronales con la verbena de San Benito, y ya en agosto, hacia la mitad y durante cuatro días, se celebra la feria. Campillos, igual que otros pueblos malagueños, tiene sus propios cantes y bailes, como el fandango y las malagueñas. Por la proximidad geográfica y otras influencias, también se le rinde culto aquí a las sevillanas.
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