Benamocarra Superficie en kilómetros cuadrados: 570
km². Altitud sobre el nivel del mar: 126 metros.
Benamocarra mira al valle del río Vélez desde una altitud de 126 metros sobre la Loma de la Quera, que separa los arroyos de Jurado y de Campanaja, afluente del río de Iznate. Al oeste de este río el territorio de Benamocarra es una sucesión de pequeñas lomas generalmente cubiertas de olivar y almendros, mientras que al este del río de Iznate y ya en los fondos de su valle, el paisaje está cambiando en los últimos años gracias al avance de las plantaciones de cultivos subtropicales, principalmente aguacates, que ascienden en bancales por las suaves lomas próximas al pueblo, mezcladas con huertas de naranjos y limoneros. El nombre de Benamocarra - hijos de Mukarran - denota su origen árabe y su historia anterior a la conquista cristiana se encuentra estrechamente ligada a la de otros pueblos próximos que en su origen fueron alquerías. Se sabe que poco después de la conquista cristiana, en el siglo XVI, el lugar estaba mayoritariamente habitado por moriscos que, expulsados años más tarde, fueron sustituidos por cristianos viejos procedentes de Sevilla y de Antequera. De la primitiva población musulmana quedan algunos vestigios en las proximidades del pozo Luchina. En esta población nació el músico malagueño D. Eduardo Ocón Rivas, cuya casa aún está en una de las calles del pueblo y al que la ciudad de Málaga ha dedicado el auditorio del Paseo del Parque.
La fisonomía urbana de Benamocarra presenta los característicos rasgos de su pasado árabe en determinadas casas del pueblo que presentan accesos a través de arcos y tienen patios interiores. El único monumento que existe aquí es la iglesia parroquial de Santa Ana, construida en el siglo XVI y reformada en el año 1949. Consta de tres naves y su cabecera octogonal tiene cubierta de armadura mudéjar en la nave principal. En el exterior, la torre responde al estilo mudéjar de la comarca, construida con base rectangular, en ladrillo visto y en el cuerpo superior tiene cuatro vanos para las campanas.
Son típicos los trabajos realizados en fibras vegetales y caña para la realización de cestería y sillería. También hay quien manufactura aparejos en cuero para las caballerías (albardonería).
Amplia y variada es la muestra gastronómica que ofrece este pueblo que se encuadra precisamente en la ruta del aceite y de la pasa en la comarca axarqueña. Durante todo el año se pueden comer creaciones populares del arte culinario, tales como el frito moruno con morcilla, la ensalada de aguacate y el gazpachuelo. En invierno son típicos, platos como la sopa de maimones, las migas de pan, el gazpacho frito (en Navidad), las tortillas de bacalao (en Semana Santa ), las gachas, la sopa de tomate y las coles " moreás ". En verano, el plato por excelencia es también aquí el ajoblanco, y en cuanto a la repostería, los roscos de vino y los de anís y los pirulines (en Navidad). El vino moscatel, el vino del terreno y las uvas en aguardiente completan esta carta.
El Domingo de Resurrección, la gente del pueblo, como ocurre en otros lugares de la provincia el día de San Marcos (25 de abril), se va de campo en una fiesta que se llama " la pava " donde se bebe y se come con fruición, especialmente el hornazo. El lugar de concentración es las orillas del río Iznate. En San Isidro (15 de mayo) se organiza la romería después de una función religiosa en la parroquia, tras la cual la gente empieza la marcha hacia un lugar conocido como Coto Escolar. En la primera semana de septiembre también vuelven aquí las hogueras y fogatas, que en Benamocarra las llaman " patacos " y que se prenden tanto en el casco urbano como en el campo. El tercer domingo de octubre, por último, tienen lugar las fiestas patronales en honor del Cristo de la Salud. En este pueblo se han perdido las fiestas de moros y cristianos que ocupaban dos días con una especialísima puesta en escena en la que, además de los bandos en conflicto, entraban en acción, en momentos clave, diversos personajes históricos.
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