Benamargosa Superficie en kilómetros
cuadrados: 1210 km². Altitud sobre el nivel del mar: 96 metros
Situada junto al río al que le da nombre, Benamargosa está rodeada de huertas, naranjos, limoneros y árboles frutales subtropicales que alfombran de verde el estrecho valle del río y ascienden en bancales por las laderas de los cerros que lo flanquean. Un auténtico vergel que contrasta fuertemente con la aridez de esos cerros allí donde aún no ha llegado el milagro del agua. Aunque no existen antecedentes claros sobre la fundación de Benamargosa, su nombre refleja al origen árabe de la misma (procede de BenHa-Maruxa). El botánico Ibn Beithar intentó a comienzos del siglo XIII la introducción de cítricos en Benamargosa con la publicación de un tratado sobre los limones. También hay constancia de la existencia en el núcleo urbano de dos depósitos de aceite. Pero no será hasta finales del siglo XV cuando empiecen a aparecer noticias más frecuentes de este pueblo. Por los cronistas de la época sabemos que se le daban los nombres de Morgoza y Benamorgoja y se le unía la villa de Comares, a la que pertenecía junto con otras alquerías. En 1496 la población contaba ya con 45 mudéjares y la importancia del pueblo empieza a aumentar, construyéndose un mesón para servicio de caminantes. En 1500 ya tenía Concejo morisco y pese a que se consideraban " moriscos de paz " ( no intervenían en las revueltas), también fueron expulsados en el siglo XVI y el pueblo quedó prácticamente sin habitantes. Poco a poco fue recuperándose y desligándose de Málaga para, al igual que otras poblaciones, unir su desarrollo al de la ciudad de Vélez Málaga.
En la parte baja del pueblo, que asciende colina arriba, es donde están la iglesia parroquial de la Encarnación, que fue construida a finales del siglo XVI sobre planta octogonal, con añadidos en el XVII. Consta de tres naves y una torre adosada, y el interior cabe resaltar el camarín también octogonal que se abre al lado del Evangelio, precedido por una antecapilla cubierta por bóveda elíptica. Adosado a la cabecera sobresale el exterior un camarín de planta cuadrada apoyado sobre un arco que sobrevuela la calle entre la iglesia y la casa contigua. El cementerio municipal alberga una pequeña capilla de mitad del siglo XIX, pero que no tiene interés arquitectónico. Lugares de interés paisajístico o pintoresco fuera del casco urbano son el puente sobre el río de la Cueva o Benamargosa y las huertas por la frondosidad que forman las plantaciones de aguacates y limoneros.
Además de labores artesanas propias de la comarca en cuanto al esparto, etc., existe un especialista en la forja de hierro.
La gastronomía autóctona para degustarla todo el año está basada en el batido de aguacate, en invierno la sopa de tomate y en verano el ajoblanco. Las tortas de aceite y el vino moscatel de elaboración artesana completan la breve oferta culinaria.
La feria del pueblo tiene lugar el primer fin de semana de agosto, aunque la fiesta patronal en honor de San Sebastián es el 20 de enero. En Semana Santa, el Viernes Santo es el día de más singularidad al recorrer el pueblo, en medio de un profundo silencio, la procesión de la cofradía o hermandad de los Dolores y Jesús Nazareno. El Corpus Christi tiene aquí también un especial tratamiento en cuanto al adorno de calles, fachadas, balcones y pequeños altares levantados según la tradición para acoger alguna de las estaciones de la procesión de la custodia portando el Santísimo.
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