Benadalid Superficie en kilómetros
cuadrados: 2080 km². Altitud sobre el nivel del mar: 690 metros.
En Benadalid, el elemento que más destaca del paisaje es la pequeña alineación montañosa formada por el Peñón de Benadalid (1.116 m.) y la Loma de la Sierra (1.137 m.), en el municipio de Benalauría. La roca caliza forma escarpes y cresterías que contrastan fuertemente con los relieves del entorno y, sobre todo, con la vegetación que los cubre. En Benadalid el bosque característico del valle del Genal (alcornoques, pinos, encinas y castaños) se localiza en zonas puntuales del municipio como el Arroyo Gorgote dando lugar a parajes de gran belleza. El manto vegetal predominante está constituido por olivares, almendros, campos de cereal y viñedos; siendo los primeros más abundantes en las tierras pertenecientes al valle del Genal (entorno del pueblo) y los demás a las tierras que forman parte del valle del Guadiaro. El pueblo está situado junto a la carretera a 688 metros de altitud sobre el nivel del mar, entre los arroyos de Espichi y del Frontón, que juntos forman el de Benamaya para mandar sus aguas al río Genal. Parece que aquí existió un puesto militar romano con una fortaleza que después aprovecharon los árabes. Su fundación corresponde a la tribu beréber Banu Jalid, de la que se derivó el Ben-Addalid - hijos de Jalid que daría origen al nombre actual del pueblo. En este sentido, su historia iría paralela con la de la vecina Benalauría, también fundada en condiciones similares por otra tribu bereber a los pocos años de la entrada de los árabes en la Península. Benadalid, capital de la comarca denominada Ta Kurnna, formó parte del territorio controlado por el legendario caudillo Omar Ben Hafsun, que abanderó la sublevación de los muladíes en la Serranía y otras zonas del califato de Córdoba. Una vez derrotados los sublevados, el pueblo pasó a pertenecer al reino de Granada, y debido a su situación estratégica en la vía de acceso a la comarca de la Serranía por esta zona, sirvió de frontera entre los reinos de Granada y Sevilla, desde 1286 hasta que fue conquistada por el Marqués de Cádiz en 1485, incorporándose pues al Reino de Castilla.
El pueblo se convierte, como en otros muchos de la Serranía, en el protagonista de la visita del viajero. Es su configuración urbana de calles empinadas que mantienen su trazado original y que conducen a la plaza principal, donde está el edificio del Ayuntamiento y la iglesia parroquial, lo que acapara la atención, además de una fuente del siglo XVIII y las casas de dos plantas encaladas en algunas de las cuales figuran todavía antiguos escudos heráldicos. Fuera del casco urbano se encuentra un viejo castillo árabe de torres cilíndricas mochas en cuyo interior está el cementerio.
No se conoce artesanía significativa.
La gastronomía de este pueblo tiene como singularidades el arroz con castañas, plato preferido en Semana Santa y en invierno. Las sopas y las gachas cachorreñas son también platos para el invierno, igual que la sopa de caldo y la sopa hervida. En verano se toma la ensalada de bacalao.
Durante las fiestas patronales de San Ildefonso se escenifican las luchas entre moros y cristianos a propósito del rapto de la imagen del santo. Estas tiene lugar los días 27 y 28 de agosto.
|