Arriate Superficie en kilómetros
cuadrados: 830 km². Altitud sobre el nivel del mar: 596 metros.
Arriate mira a la Serranía desde las cuestas del Guadalcobacín (afluente del Guadiaro), en plena depresión de Ronda. Este río, que bordea el término municipal por el norte y el oeste, encierra algunos parajes de gran belleza cuando la vegetación de sus riberas se cierra formando auténticos " bosques-galería ". Junto a estos parajes hay fértiles huertas que llegan hasta las inmediaciones de este pueblo, añadiendo al paisaje de olivos y cereal los frutales y hortalizas. Arriate goza además de un entorno privilegiado, que pese a estar fuera de las tierras del término municipal, actúa como un excelente telón de fondo sobre el que se dibujan las cercanas sierras de Las Cumbres (911 m.) y Salinas (954 m.), cubiertas en buena parte de encinares, y la Dehesa de Parchite. Pese a los escasos datos que se conocen de la historia de Arriate, a juzgar por las cuevas en las rocas de las orillas del río, es muy posible que la presencia del hombre en estas tierras venga de épocas muy remotas.Su situación geográfica en una zona de topografía suave y con agua, además de grandes posibilidades de caza en los bosques y sierras próximas, le convierten en un medio ecológico muy favorable para el asentamiento primero de los pueblos cazadores y después para los agrícolas. Arriate, además, por su proximidad a Ronda, tuvo que ser lugar de frecuentes escaramuzas y enfrentamientos por conseguir la codiciada ciudad de Acipo primero y de Ronda después, como lo demuestra la Batalla de Arriate (Celada de Arriate) que se libró en 1407 entre los ejércitos musulmán y cristiano, cuando las tropas mandadas por Hernando Arias atacaron a los moros en el río Guadalcobacín. El 14 de febrero de 1630 los vecinos de Arriate compraron su independencia para segregarse de Ronda. Fue entonces cuando adoptó el nombre actual de Arriate, posiblemente tomándolo de un cortijo allí existente desde los tiempos de los árabes.
Muy cerca de Ronda, el pueblo ofrece al visitante la imagen de uno de los típicos enclaves de la depresión interior de la Serranía, con calles rectas y casas blancas de dos plantas y patio trasero.
La artesanía local se basa en la forja, el repujado de cobre, la fabricación de botos camperos y la talla de madera.
Los platos autóctonos son el conejo al ajillo, chorizo en manteca y productos del cerdo. En invierno, el cocido arriateño y las migas, mientras que en cuaresma, los huevos duros, los limones dulces, la rosca de pan, el salmorejo y las tortas de Semana Santa. La repostería se basa en las perrunas y el rosquillo de vino.
Las fiestas locales son el 29 de junio con el llamado Corpus de Arriate, privilegio que concedió el papa Clemente XIV en el año 1769 para poder procesionar el Santísimo por las mujeres toda vez que los hombres estaban trabajando en el campo de la campiña sevillana. Otras celebraciones son el Día de la Vieja, que consiste en salir de campo para beber y comer los platos típicos; la romería de la Cruz de mayo hasta la ermita de los Frontones y después de la misa desplazarse a los Pinos del Marqués. Tradición antiquísima es la costumbre de los "auroreros ", que son los miembros de la Hermandad de la Aurora, de salir por las calles del pueblo al amanecer de casi todos los domingos, cantando a los sones de las guitarras, campanillas y otros instrumentos. La Semana Santa adquiere protagonismo por la devoción y seriedad de sus desfiles procesionales de las cofradías del Cristo de la Salud, la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la de la Virgen de los Dolores y la de la Aurora.
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