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EDAD DE ORO

Tras pasar por manos romanas, godas y árabes (civilizaciones que dejaron su huella), Antequera ve surgir su etapa más floreciente a partir de la conquista cristiana (1410). Los períodos renacentistas y barroco comprenden su "edad de oro". La ciudad se convierte en un gran centro económico importante y es escenario del desarrollo del comercio.

Para ello es fundamental su característica de "cruce de caminos", que aún mantiene en toda su vitalidad. A esta prosperidad no es ajena la presencia de importantes miembros de la nobleza, y de importantes órdenes religiosas, que emplean parte de sus recursos en construir edificios que embellecen la ciudad. Su testimonio tangible son las iglesias, conventos y casas solariegas que se conservan.