Alcaucín Superficie en Kilómetros cuadrados: 45,40 Km².
Altitud sobre el nivel del mar: 508 metros.
Alcaucín extiende sus tierras por el norte de la Axarquía, entre la impresionante mole de Sierra tejeda y el suave relieve del corredor de Periana entre el espectacular tajo del Boquete de Zafarraya y los montes de la Axarquía. El pueblo, rodeado de pinos que bajan por las laderas de tejeda hasta su borde más alto, se asoma a un paisaje de lomas cubierto de olivos, viñas y pequeños huertos que llegan hasta el fondo del valle por Venta Baja, el Puente de Don Manuel y Zalía. Desde allí, por las ruinas del viejo castillo de Zalía, el paisaje vuelve a subir a la sierra, pero ahora por largas cuestas de pastos y cereal, que, vigiladas por el enclave del Espino, salen a la provincia de Granada por el Boquete de Zafarraya, entre farallones y cresterías. Pero si hay que destacar un rincón de Alcaucín ese es el Alcázar. Allí la umbría de Sierra Tejeda se rompe en profundos barrancos que llevan por sus torrenteras el agua de la sierra hasta el arroyo del Alcázar, entre pinos y árboles de ribera. Tanta belleza no podía pasar desapercibida para los primeros pobladores de la provincia y ya en plena prehistoria el hombre buscó alojamiento en las cuevas próximas al Boquete de Zafarraya. Allí aparecieron en 1.983 restos del Neardenthal, que fueron bautizados por los arqueólogos como el hombre de Zafarraya. Pero no sería hasta la época musulmana cuando se supo de un poblamiento importante en la zona. Los árabes aprovecharon la fortaleza que los fenicios habían levantado junto al río Zalía y dieron al pueblo el nombre con el que hoy se conoce: Al Cautín, que significa Los Arcos. En 1487 fué conquistado por los cristianos, pero sus habitantes, en su mayoría moriscos, tuvieron un gran protagonismo en las revueltas del siglo XVI. El 24 de abril de 1569 , el morisco Andrés de Xorairán asaltó la población, pero la rebelión fue duramente sofocada por los ejércitos cristianos.
Rodeado de cerros plantados de olivos, viñas y pinos, Alcaucín presenta la típica fisonomía de los pueblos blancos intrincados de la Axarquía. En mitad del casco urbano hay una pequeña plaza en la que se levanta la iglesia de Ntra. Sra. del Rosario, edificada en el siglo XVII y restaurada. En la parte más alta está el cementerio y su ermita de Kesús del Calvario, del siglo XVIII, desde cuyo lugar se divisa un espléndido panorama del pueblo y los cortijos desperdigados de los alrededores, Hay que destacar que en su entorno hay lugares de gran belleza agreste, como los farallones del Tajo de la Cueva (1.300 m.), el Morón de la Cuña (1.222 m), la Loma de las Monjas (850 m.) y Las Majadas, que fueron baños de aguas sulfurosas y ferrosas.
La artesanía a base de fibras vegetales como la anea, el esparto, la rejillería y los muebles de mimbre se pueden comprar en el único taller que existe.
Además de la variedad de sopas y gachas caseras, el choto y el lomo de cerdo al ajillo, las tortillas de bacalao con miel, el potaje de Semana Santa, los buñuelos y tortas de aceite, etc. son platos genuinos de la localidad.
Las celebraciones más destacadas son la de San Sebastián
(20 de enero), Corpus Christi y Semana Santa con la escenificación de los " judíos
", vecinos vestidos con ropajes y máscaras que durante dos días acosan a los
conciudadanos. En San Isidro (15 de Mayo ) se organiza la romería al Alcázar; en los
primeros días de septiembre la tradición convoca a los agricultores en los cortijos y
caseríos para las candelarias, fogatas de rastrojos, leña y ropas viejas que iluminan la
noche, mientras se toman las comidas y vinos del lugar. En agosto tiene lugar la feria y
su festival flamenco, y octubre se celebra la festividad de la Virgen del Rosario, patrona
del pueblo.
|