![]() |
Potencialidad Turística |
| LA BUENA MESA No podía faltar aquí el capítulo
dedicado a la gastronomía, a las ricas viandas y los preciados caldos autóctonos que un
día traspasaron fronteras y llegaron hasta los confines de la tierra, como lo atestiguan
escritos de los siglos XVIII y XIX. Viandas y vinos que se remontan cientos de años
atrás, fruto de la decantación de tantas civilizaciones y culturas como han pasado por
la provincia de Málaga. La gastronomía malagueña, la cocina tradicional fuera de los
circuitos comerciales, se basa en escoger los mejores frutos del mar, los de la Bahía de
Málaga, los mejores del corral de cualquiera de los pueblos, la sabiduría popular y el
buen hacer de la gente y de los mejores profesionales que sientan sus reales
gastronómicos en auténticos santuarios del buen yantar y buen beber que existen a lo
largo de todo el litoral y en determinados lugares del interior. Al margen de las referencias gastronómicas
citadas en esta guía, donde se especifican algunas recetas y formas de preparar los
platos y postres malagueños, conviene recordar aquí como recurso turístico los lugares
más representativos donde se puede rendir culto a la gastronomía hecha arte. Así, en la
práctica totalidad del litoral proliferan restaurantes para satisfacer el más exigente
de los gustos y posibilidades económicas, desde los más sofisticados exponentes de la
alta gastronomía internacional pero con el toque de lo malagueño y andaluz, hasta los
populares chiringuitos que en su renovación apostaron por la calidad de los productos del
mar como base de sus cartas. Merece destacarse aquí zonas como Pedralejo El Palo, en
Málaga capital, las playas de Torremolinos, especialmente La Carihuela por su reconocida
fama internacional, la de Benalmádena, paseos marítimos de Fuengirola, Marbella y
Estepona para comer el buen "pescaito" frito y excelentes mariscos. En la Costa
oriental ocurre igual en playas como la de Burriana (Nerja), Ferrara (Torrox-Costa), Torre
del Mar y Rincón de la Y siguiendo en el litoral, es Marbella, Mijas, Benalmádena y Torremolinos donde grandes jefes de cocina, bien en hoteles o en restaurantes de notable categoría, ofrecen una cuidada cocina del más alto prestigio internacional que ha sido reconocida con distinciones en guías gastronómicas y turísticas. Justo en esta parcela de alta cocina hay que incluir como referencia obligada los restaurantes de las escuelas de hostelería de Benalmádena (La Fonda) y Málaga (La Cónsula), además de un buen ramillete de locales en la capital de la provincia. En los pueblos del interior predomina la cocina autóctona, muy preciada, de fuerte carácter, realizada en base a los productos de la tierra y el mar. Aquí, en cualquiera de las comarcas naturales, en cada pueblo, el viajero se encontrará con una carta de platos muy reconocidos y con una repostería realizada en el más puro estilo artesanal con recetas que datan de los tiempos de la dominación musulmana y que conservan como un bien muy preciado las gentes del lugar y entre las gruesas paredes y recoletas estancias de los conventos. Mantecadas, roscos de vino, yemas, polvorones, bizcochos, roscos blancos, borrachuelos, tortas de diferentes hechuras, pan de higo y otros muchos dulces con nombres como bienmesabe, yemas del Tajo, mostachones, orejones, empanadillas coineñas, pestiños, tortas de Santa Rita, gañotes, suspiros, tortas de chicharrones |