No cabe duda que el clima es el factor
determinante de la aparición y consolidación de la Costa del Sol como zona turística
internacional de primer nivel. Los más de 300 días de sol al año y el resto hasta los
365 que también son agradables, más la buena temperatura media anual, son la mejor
tarjeta de identidad para definir la benignidad del clima del litoral malagueño,
protegido como está de los fríos vientos mesetarios por la cadena montañosa próxima al
mar, con unos inviernos suaves, unas primaveras y otoños muy agradables, y unos veranos,
salvo excepciones, generalmente frescos por la brisa del mar. Pero es que además, las
temperaturas medias del agua del mar oscilan entre los 15 ó 16 grados en los meses de
invierno y alrededor de los 20 grados centígrados en los de verano. No es aventurado
afirmar, por tanto, que la Costa del Sol tiene el mejor clima de Europa con la
singularidad añadida de que en los meses de invierno el visitante puede broncearse al sol
y en dos horas estar esquiando en las pistas de Sierra Nevada (Granada), la estación
invernal más meridional del continente europeo.
   
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