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Patrimonio Cultural

 

FIESTAS Y TRADICIONES


    En Málaga, igual que en toda Andalucía, la Semana Santa es la tradición más arraigada. Solemne religiosidad, fiesta, dramatismo, lujo, colorido y sobriedad se entremezclan durante esa semana en las calles de Málaga. Pero la Semana Santa va mucho más allá de las procesiones en los pueblos de la provincia. La tradición no solo escenifica la Pasión simulando encuentros y despedidas como la que tiene lugar el Jueves Santo en Álora, sino que alcanza casi la categoría de gran auto sacramental en algunas representaciones de la Pasión, como la que tiene lugar en Benalmádena y en Riogordo, conocida como El Paso. Otra curiosa tradición ligada a esta celebración religiosa es la que tiene lugar en Salares con el nombre de jolgorio. Se trata de una procesión el Domingo de Resurrección en la que los hombres acompañan una imagen de Jesús Niño, y las mujeres siguen a la virgen, formándose un jolgorio cuando ambos se encuentran. En Iznate, en la mañana del mismo domingo, es costumbre que un habitante del pueblo entierre en el cementerio una talla de Cristo que a continuación es buscada por los restantes vecinos.

    A parte de la Semana Santa, la Navidad y las fiestas patronales que cada pueblo celebra (y que se exponen con mayor detalle en el tratamiento pueblo a pueblo ) existen otras fiestas y festejos populares de gran interés. Así, el día de la Candelaria (2 de febrero) adquieren un especial protagonismo las hogueras que esa noche se encienden en cortijos y calles de muchos pueblos de la provincia.Durante el carnaval se celebran desfiles de carrozas, concursos de disfraces, comparsas, murgas y chirigotas (de indudable influencia gaditana), destacándose en este tipo de celebraciones, además de la capital, las poblaciones de Ronda y Torrox.

    En plena Cuaresma, en algunos pueblos como Arriate y Cuevas del Becerro, existe una curiosa tradición denominada partir la vieja, que consiste en destruir un simbólico muñeco con figura de anciana durante un día de campo. Se trata de tomarse una jornada de asueto a modo de paréntesis en el período de penitencia.

    El día de San Marcos (25 de abril) se practica en El Burgo y Cuevas de San Marcos un juego de claras reminiscencias mágicas que recibe el nombre de atar la cola al diablo o amarrar al diablo. Este consiste en hacer un nudo en el tallo de una planta y conseguir que ésta no se rompa porque será señal de buenos augurios.

    Las Cruces de Mayo no tienen en Málaga la tradición de otras provincias andaluzas, pero es un festejo que se está recuperando cada vez con mayor fuerza. Coín, Jubrique, Nerja y Torrox son quizá los pueblos donde el arraigo es más grande. Frecuentemente se celebra un concurso para premiar las mejores cruces de cada pueblo.

    El Corpus es otra festividad de gran tradición en la que se conjugan el fervor religioso con muestras artísticas de adorno de balcones y fachadas, alfombrado de calles utilizando flores naturales, todo ello para resaltar el recorrido de la procesión de la Custodia que se celebra ese día.

    La tradición del fuego unido a la fiesta vuelve a aparecer con gran fuerza en la noche de San Juan en casi toda la provincia. Uno de los actos más destacables de esa noche es la quema de juas (Judas), especialmente en la capital, en donde los arroyos que la atraviesan, algunas plazas y, sobre todo, las playas, se llenan de hogueras que arden a partir de las doce de la noche entre le estruendo de cohetes y tracas y la música de fiestas y verbenas que se prolonga hasta el amanecer.

    Durante el verano hay que destacar la festividad de la Virgen del Carmen (16 de Julio), fiesta marinera que se celebra en toda la costa con vistosas procesiones naúticas en las que la Virgen colocada en una barca repleta de flores y luces hace un recorrido junto a la costa de cada población, entre cantos, vítores, cohetes y el sonar de sirenas de las embarcaciones que la escoltan.

    Algunas localidades de Málaga celebran también durante el verano la fiesta de Moros y Cristianos, de mucha más tradición en el levante español, pero que aquí tiene un significado particularmente local, al asociarla a las rebeliones moriscas y, como en el caso de Alfarnate, al rapto de la Virgen de Monsalud por los moros y posterior recuperación de la imagen por el bando cristiano. Además de Alfarnate (12-16 de septiembre), también se celebra esta fiesta en Benalmádena (4-5 de agosto) y Benadalid (27-29 de agosto).

    El fin de los trabajos agrícolas da origen a finales de agosto y principios de septiembre a numerosas fiestas de recolección y vendimia que se hacen coincidir generalmente con las fiestas patronales o fiestas mayores. Otra peculiaridad de algunas fiestas es su relación con la promoción de productos de la tierra, como ocurre con el melocotón en Periana o la Noche del Vino en Cómpeta.

    Hay que hacer mención a las numerosas romerías, en las que participan los vecinos del pueblo ataviados con el traje regional o local, muchos de ellos a caballo o en carrozas engalanadas de flores y ramas. Las romerías se celebran en torno a una ermita donde está la patrona o patrón del pueblo y consisten, además de la procesión con la imagen, en un día de campo en el que se toman todo tipo de viandas, se canta y se baila.

    Los verdiales, los cantes y bailes malagueños de hondas raices populares, tienen su máxima expresión en la zona de los Montes de Málaga y en gran parte de la Axarquía. Cada pueblo tiene su panda o grupo que los interpreta con ligeras variaciones según el lugar, pero en definitiva son una manifestación del folclore popular llena de colorido por los espectaculares sombreros artesanales de vistosas flores, trozos de espejos y cintas multicolores. En el día de los Santos Inocentes, el 28 de diciembre, se celebra en Málaga capital la Fiesta Mayor de Verdiales a la que concurren numerosas pandas de los pueblos vecinos y concentra a miles de malagueños durante todo el día para disfrutar en una ambiente festivo.

    No podía faltar por último en este capítulo la fiesta de los toros como una de las grandes manifestaciones culturales del pueblo, que en el caso de la provincia de Málaga está avalada por una tradición secular de la llamada escuela rondeña, su espectacular plaza construida en 1785 y la feria de Pedro Romero en septiembre en la que tiene lugar la corrida goyesca. Los toros ocupan una parte importante de las celebraciones populares, sobre todo en lugares como Málaga, Ronda, Antequera y algunas de las localidades de la Costa del Sol como oferta turística.

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