Desde que el
primer hombre aprendió a manejar las piedras en su propioprovecho, aparece su presencia
en las tierras de Málaga. Allá por el Paleolítico Inferior ya se dedicaba a prepararlas
para la caza en las terrazas del río Guaro (La Viñuela), en Marchamonas (Periana)
y en el Coto Correa (Marbella). Más adelante, hace nada menos que 35.000 años (en
el Paleolítico Medio), el Hombre de Neardenthal ocupó lugares al aire libre y cuevas en
numerosos puntos de la provincia, destacando las proximidades a los cauces de algunos
ríos de la Axarquía, la Cueva de las Grajas, junto al Boquete de Zafarraya, en Alcaucín
(donde vivió el hombre de Zafarraya) y el complejo de cuevas, covachas y abrigos de la
Araña (junto al mar, en el municipio de Málaga).
Poco a poco, la cueva comenzó a ser el lugar preferido por
nuestros antecesores y en el Paleolítico Superior se convirtió en el cobijo preferido de
la prehistoria. Las cuevas de Doña Trinidad (Ardales), Nerja, La Pileta (Benaoján)
y el Tajo de Jorox (Alozaina), son importantes muestras de esta tendencia. Y cuando
aún faltaban unos 10.000 años para la llegada de nuestra era, en la época que se conoce
como Epipaleolítico, el hombre primitivo empezó a descubrir el atractivo de la costa.
Durante el Neolítico, los asentamientos en la provincia se
reparten entre la costa y la montaña. Además de la Cueva de Nerja,
destaca en esa época su presencia en las sierras del Torcal (Antequera),
La Camorra (Mollina), Sierra Blanca (Marbella) y complejo de Hundidero-Gato (entre
Montejaque y Benaoján). En las postrimerías de la prehistoria, en la época que se
conoce como Calcolítico-Bronce (hacia la mitad del III milenio), el hombre se extiende
por la mayor parte de la provincia, dedicándose al megalitismo, del que han quedado
extraordinarias muestras en los dólmenes de Montejaque, del Chopo y de la Giganta (Ronda)
y, sobre todo, en los sepulcros de Corredor de Menga, Viera y Romeral (Antequera) y las
necrópolis en cuevas artificiales de Villanueva de Algaidas y Alameda. El
poblado del Llano de la Virgen (Coín) es uno de los ejemplos más característicos
de asentamientos de carácter urbano de la Edad de Bronce. Ahora empiezan a aparecer este
tipo de asentamientos, pero la cueva sigue vigente no solo en tierras costeras sino
también en el interior de la provincia (Teba, Almogía, etc
)



