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Excursiones |
| LOS EMBALSES DEL GUADALHORCE
Itinerario nº 1. Acceso de Alora Este itinerario es el más apropiado para los visitantes que procedan de Málaga capital y desde la mayor parte de la costa. La llegada a Alora puede hacerse por la antigua carretera comarcal 337que une Málaga con Antequera por el Valle de Abdalajís, o por la nueva carretera del Valle del Guadalhorce, que está terminada hasta su entrada en el municipio de Ardales. Si se quiere llegar pronto es recomendable elegir la segunda carretera, ya que la primera presenta un trazado dificultoso y a determinadas horas un tráfico importante. Una vez que estamos en Alora hay que tomar la carreterita que sale desde esta población al enclave (o pedanía) de El Chorro. Es una carretera en la que hay que extremar la prudencia, no solo por ser estrecha y de numerosas curvas, sino también porque atraviesa zonas rurales habitadas; no obstante, es un recorrido muy recomendable ya que a medida que se estrecha el valle los paisajes van ganando espectacularidad hasta llegar a la presa de embalse de El Chorro, en donde vamos a empezar nuestro recorrido por la zona. La presa del contraembalse de La Encantada está situada entre el Cerro de La Encantada y el poblado de El Chorro. Un lugar que cuenta con estación de ferrocarril, alojamientos y lugares para comer. El Chorro se fundó como poblado para alojar a los trabajadores que construían la Presa del embalse del Conde del Guadalhorce y que accedían a ella a través del Caminito del Rey, una pasarela de hierro colgado de los tajos de la Sierra de Huma sobre el Desfiladero de los Gaitanes, por el que no es recomendable pasar dado el deterioro que presenta en algunos tramos. Actualmente la Junta de Andalucía, con la colaboración de la Compañía Sevillana de Electricidad, tiene en marcha un proyecto para recuperar el Caminito del Rey; mientras, el Ayuntamiento de Alora y la Junta de Andalucía están construyendo un pequeño complejo turístico rural en las cercanías de El Chorro. De momento vamos a orientar nuestro recorrido hacia los embalses mayores y para ello hay que continuar por el camino que recorre la margen izquierda (en dirección a la sierra) del mencionado contraembalse, hasta llegar al paraje más emblemático de toda la zona: el Desfiladero de los Gaitanes. Aquí el río Guadalhorce ha cortado a cuchillo los estratos verticales de la sierra de Humea en un tajo de más de 100 metros de altura, provocando uno de los paisajes más espectaculares que se puedan contemplar. A veces sobre los riscos de estos tajos pueden verse águilas y buitres que añaden a la belleza del paraje la majestuosidad de su vuelo. No hemos hecho nada más que empezar. Después de contemplar esta maravilla de la naturaleza, continuamos por el camino que gira a la izquierda (en el sentido de nuestro recorrido) y acompañados de la densa vegetación del arroyo del Granadillo, llegamos a la Ermita de Nuestra Señora de Villaverde. Aquí además de la ermita, se pueden contemplar las tumbas de una necrópolis romana y construcciones trogloditas en los abrigos de la Sierra de la Pizarra (algunas de ellas ocupadas por corrales para el ganado). Continuando nuestro recorrido junto al arroyo del Granadillo, al pie de los impresionantes tajos del Buitre y La Encantada podemos observar unas singulares formaciones areniscosas, llamadas "taffonis" y que consisten en unos promontorios redondeados de arenisca en los que la erosión ha excavado un cueva o abrigo. Estas formas son muy frecuentes y algunas de ellas invitan a coger la cámara fotográfica. Unos 700 metros más adelante de la ermita de Nuestra Señora de Villaverde sale una carretera a la izquierda de nuestro recorrido que nos llevará al embalse-depósito que hay en lo alto de Las Mesas de Villaverde. A unos dos kilómetros setecientos metros (2,700 Kilómetros) del cruce, y a la izquierda de la carretera (en sentido ascendente) parte el sendero que nos llevará a las ruinas de la iglesia mozárabe de Bobastro. Hay que ir muy atento para no perderse ya que tanto el comienzo de este sendero como su recorrido están mal señalizados. Al comienzo se suben unos escalones de piedra y después se continúa hasta una vaguada en la que el camino se divide en dos direcciones: la de la derecha sale por encima de las ruinas y permite sacar unas buenas fotografías del conjunto, pero después es muy difícil descender hasta el monumento. Es aconsejable, sobre todo si se va con niños o personas mayores, tomar el sendero de la izquierda que desciende por la vaguada. Después de un recorrido de unos 500 metros se llega a un promontorio de arenisca detrás del cual se encuentra la iglesia mozárabe. Además de esta iglesia existen otros restos arqueológicos de gran interés para comprender la importancia que tuvo la ciudad de Bobastro. Una vez visitado este lugar hay que seguir subiendo por la carretera que nos ha traído hasta aquí hasta llegar a lo alto del monte. Allí el embalse-depósito, construido sobre el núcleo principal de la ciudad de Bobastro, ofrece un singular paisaje con los impresionantes tajos de la Sierra de Humea al fondo. Volviendo a la carretera que dejamos para acercarnos hasta Bobastro continuamos nuestro recorrido entre "taffonis" y pinares hasta subir al Puerto de las Atalayas, en donde esta carretera sale a la que procedente de Ardales se dirige a los embalses. Muy cerca de este cruce, a unos 100 metros en dirección a las presas, sale un camino a la izquierda que termina en un promontorio desde el que pueden obtenerse excelentes vistas del embalse Conde de Guadalhorce. Continuando por esta carretera el viaje se hace cada vez más próximo al embalse, que aparece y desaparece entre pequeñas calas de pinares, hasta llegar al camping del Parque Ardales. Este Camping, instalado por el Ayuntamiento cuenta con unos buenos servicios y ocupa un lugar privilegiado para pasar unos días entre un paisaje auténticamente excepcional. Además cuenta con un museo municipal en el que junto a los restos arqueológicos encontrados en la zona se pueden contemplar fotos de la época en que se construyó el Embalse Conde de Guadalhorce y otros objetos e informaciones relacionados con la geografía y la historia de Ardales. Así llegamos a la presa del embalse Conde de Guadalhorce, todo un alarde de ingeniería civil de principios de este siglo, cuya construcción supuso para el ingeniero Benjumea el título de Conde de Guadalhorce. Muy cerca de la presa se encuentra el sillón de piedra que utilizó el rey Alfonso XIII el día de su inauguración. A estas alturas del recorrido es posible que se haya hecho la hora de tomar fuerzas con un buen almuerzo y para esto la zona cuneta con excelentes restaurantes en donde se pueden satisfacer los paladares más exigentes. Después de comer, se puede visitar la presa en la que se forman los embalses del Guadalteba y del Guadalhorce, situado algo más arriba del lugar hasta donde habíamos llegado. El acceso no tiene pérdida. Desde esta presa se pueden contemplar excelentes panorámicas no solo de los embalses sino también del entorno montañoso que los rodea, con una importante presencia de vegetación. Recientemente se ha construido una carretera que, a través de un puente situado en la zona donde confluyen los dos embalses citados, conecta con las dos riberas permitiendo acceder cómodamente a las zonas pertenecientes a los municipios de Teba, Campillos y Antequera. Además, el recorrido de esta carretera por el cerro que separa los dos embalses favorece la contemplación de extraordinarias panorámicas. El regreso a Málaga puede hacerse por Campillos o también por Ardales, para tomar antes la nueva carretera del Valle del Guadalhorce, que es el recorrido más rápido. |