alprincipio.gif (5271 bytes)

Excursiones

 

EXCURSION AL TORCAL
LA LAGUNA DE FUENTE DE PIEDRA Y ANTEQUERA

Itinerario básico

El itinerario más recomendable para adecuar las etapas de esta excursión a las horas del día en que mejor se puede disfrutar de ellas es empezar por el Torcal, continuar por la Laguna de Fuente de Piedra y terminar con la visita a la ciudad de Antequera, con el siguiente recorrido.

Tomando como lugar de partida la Plaza de Toros es fácil ver desde este punto la señalización que indica el camino del Torcal, no obstante bueno será recordar que hay que rodear la rotonda que hay entre la Alameda y el Paseo Real, para entrar por la plaza de Castilla y al fondo de esta plaza girar hacia la izquierda, para salir a la Avda. de la Legión, que nos llevará a la calle Picadero y por ella a la carretera del Torcal, en dirección a Villanueva de la Concepción. Desde el tramo que bordea la ciudad se obtiene una vista de gran belleza con la ciudad en primer plano, presidida por las murallas del castillo y salpicada de torres, que asoman entre casas blancas de tejados árabes. Al fondo la vega y más allá la Peña de los Enamorados, que recorta el horizonte con una peculiar silueta.

En el ascenso al Torcal, aun teniendo en todo el camino a sus laderas como compañeras de viaje, nada nos hace imaginar lo que vamos a encontrar allá arriba. Cuando la carretera gira a la derecha en el Puerto de la Boca del Asno para ascender por la vertiente sur, las rocas de Sierra Pelada nos anuncian que el Torcal está próximo. Poco más adelante abandonaremos esta carretera para tomar el acceso que nos llevará hasta él. En la subida, durante un día claro, se pueden contemplar extraordinarias panorámicas de los Montes de Málaga con el mar al fondo.

La Agencia de Medio Ambiente ha construido un mirador para poder disfrutar tranquilamente del paisaje y muy cerca de él se ha reconstruido un refugio de pastores que bien pudo tener su modelo original allá por el Neolítico. En el entorno de este mirador ya empiezan a verse algunas formas rocosas propias del Torcal, pero será algo más arriba, cuando la carretera se pierde entre un atormentado paisaje, el momento en el que ante el visitante se abre un mundo de piedra que jamás podía imaginar. Y es que ni la mejor fotografía hace justicia a lo que allí se puede ver.

Un escenario espectacular que surgió del fondo del mar hace unos cien millones de años, hasta elevarse por encima de los 1.300 metros de su nivel actual. Y una vez emergido el agua de lluvia y el anhídrido carbónico de la atmósfera han excavado surcos, han formado hoyos y corralones y han abierto callejones flanqueados por figuras fantásticas, en las que la imaginación puede ver columnas, palacios, catedrales, templos orientales, órganos y hasta gigantones de piedra. Algunas de estas formas tienen nombre propio: "la esfinge", "la jarra", "el camello", "la virgen", "el cáliz", "el castillo", "el sombrerillo", etc.

Para poder disfrutar bien de las maravillas del Torcal se necesita como mínimo una mañana entera, que se el tiempo que se tarde en recorrer la ruta roja o itinerario botánico. Pero también se puede hacer un recorrido muy interesante y mucho más corto siguiendo la ruta verde. Ambas parten del Albergue-Centro de Interpretación, que es el lugar hasta el que se puede llegar en vehículo.

Antes de hacer cualquiera de las dos rutas, es aconsejable la visita al albergue, ya que allí hay una completa exposición de los elementos más característicos del Torcal y cada media hora se proyecta un audiovisual de gran interés.

A nuestro regreso del Torcal volveremos a bordear la ciudad para dirigirnos a la autovía A-92 y por ella acceder a la Laguna de Fuente de Piedra. Una vez abandonada la autovía de debe atravesar el pueblo y a la salida poco después del paso elevado de la carretera de Sierra de Yeguas sobre la vía del ferrocarril, hay un cambio de sentido que nos llevará al carril de la Laguna. Por este carril se accede al Centro de Interpretación, en donde al igual que en el Torcal se puede ver una exposición de la laguna, en la que se contemplan diversas facetas; historia, geología, vegetación y fauna, con un apartado especial para la especie reina: el flamenco. También aquí se proyecta un audiovisual de la laguna, con el flamenco como protagonista principal.

Desde el porche de este Centro de Interpretación los responsables de la Laguna ayudan al visitante a contemplar los flamencos y otras aves, valiéndose de catalejos que ponen a su disposición, pero si hay tiempo suficiente debe hacerse el recorrido perimetral, a través de pequeñas carreteras y caminos que van conectando sucesivamente los cortijos de La Herriza, La Madriguera (uno de los más atractivos miradores sobre la laguna), Campos (en ruinas), Las Lomas (próximo a él también se encuentra en buen mirador), La Rápita (algo más adelante de este cortijo se encuentra uno de los observatorios instalados dentro dela Reserva Natural) y el Camping municipal de La Laguna. Desde este camping también se pueden obtener excelentes vistas en el borde de su piscina.

En este apretado recorrido se puede prever la comida en el mismo pueblo de Fuente de Piedra, que cuenta con varios restaurantes todos ellos de calidad y a buen precio, sin olvidarnos de degustar la exquisita "porra Antequerana".

La tarde se puede dedicar a la ciudad de Antequera, cuya visita debe empezar en la misma zona por la que llegamos procedente de la autovía de Málaga, pero ahora utilizando el mismo medio de comunicación procedentes de la autovía A-92 que nos trae desde Fuente de Piedra. Por esta zona la primera parada será la de los Dólmenes. Tres construcciones funerarias de galería, entre las que se destaca por su mayor tamaño el de Menga. Es además, uno de los mejor conservados del mundo y fue construido en la época del Bronce, allá por el año 2.500 a.C. Muy cerca de él se encuentra el de Viera, más pequeño, pero de construcción más cuidada en el ajuste de sus piedras; data aproximadamente del año 2.000 a.C. El tercero, el del Romeral, se encuentra más alejado y es el más evolucionado del grupo. Posiblemente se construyó en torno al 1.800 a.C.

Al poco de entrar en la ciudad por la calle Córdoba y bajando la Cuesta de Archidona, llegamos a la plaza de Santiago, en donde se pueda contemplar un típico conjunto urbanístico en el que se articulan de manera singular las iglesias de Santa Eufemia y Santiago, dos monumentos de la segunda mitad del siglo XVIII. Algo más adelante, siguiendo por la Calle Carrera y después de pasar la iglesia de la Victoria construida en la primera década del siglo XVIII, el Palacio de los Marqueses de la Peña, construcción del siglo XVI, enmarcada por dos airosas torres-miradores, y la Iglesia de San José, con una bellísima portada barroca del siglo XVIII, llegamos al palacio de Nájera, antigua casa solariega del siglo XVIII que alberga el Museo municipal; en él se muestran numerosas piezas de gran interés arqueológico, artístico y etnológico. De todas ellas se destacan el Efebo de Antequera (bronce romano del siglo I), el San Francisco, de Pedro Mena y una importante colección de obras de orfebrería. Muy cerca de este palacio-museo se encuentra la Iglesia de Las Catalinas.

En la calle de la Encarnación, que así se llama la que nos ha llevado al Palacio de Nájera, se encuentra el Convento de la Encarnación, edificio del siglo XVI con importantes artesonados mudéjares en el que se encuentra una escultura de la Virgen del Carmen, de Diego Marqués y Vega (1787). Continuando nuestro recorrido hacia el interior de la ciudad, llegamos a la Iglesia de San Sebastián, situada en la plaza de igual nombre. Esta iglesia se construyó entre los años 1540 y 1547 y presenta portada de estilo plateresco con una torre de estilo barroco-mudéjar de gran belleza; en su interior se pueden admirar numerosas obras de arte, entre ellas la imagen gótica de la Virgen de la Esperanza (siglo XV), colocada en un retablo barroco de Bernardo Simón de Pineda (1693). Esta iglesia, junto con el Arco del Nazareno (siglo XVIII), la Fuente Renacentista (siglo XVI) y otros edificios, forman uno de los conjuntos más interesantes del urbanismo antequerano.

La plaza de San Sebastián es una encrucijada en el recorrido histórico-artístico por Antequera. Si no se dispone de mucho tiempo conviene seleccionar el recorrido que cubre los monumentos del borde sur de la ciudad, pero si se puede conviene seguir el recorrido hacia la zona norte por la calle Infante Don Fernando (también conocida como calle Estepa), en donde el primer edificio de interés que encontramos es la Iglesia de San Agustín, construida entre 1550 y 1566 por Diego de Vergara. En el siglo XVII se le añaden decoraciones manieristas importantes y entre este siglo y el XVIII se levanta la torre campanario que es el elemento más singular. Más adelante está el Convento de los Padres Terceros, hoy convertido en Casa Consistorial. En él destaca el claustro de finales del siglo XVII, la monumental caja de escalera (1745) y la fachada de estilo neobarroco. Adosada a este convento, al que perteneció, se encuentra la Iglesia de los Remedios, construida entre 1608 y 1699 y que actualmente está dedicada a la Patrona de Antequera. Es de gran interés su colección de retablos barrocos, entre los que destaca el mayor, realizado por Antonio Rivera (siglo XVIII).

Antes de terminar nuestro recorrido por la calle Infante Don Fernando, encontraremos un nuevo monumento de la Iglesia de San Juan de Dios con fachada del siglo XVII del arquitecto granadino Melchor de Aguirre y yeserías barrocas en su interior del maestro Tomás de Melgarejo.

Al final de la Alameda se encuentra la Plaza de Toros, que a pesar de que su aspecto actual es fruto de una reciente remodelacíon (1984-85), su construcción primitiva se llevó a cabo a mediados del siglo pasado. Desde la Plaza de Toros y subiendo por la calle Albergue, llegamos al Parque de Antequera, con unos extraordinarios jardines, y los monumentos al corazón de Jesús y de María. Así llegamos a la plaza de Campillo Alto y desde aquí tomamos la calle Porterías para pasar por la Iglesia de la Trinidad, levantada a finales del siglo XVII en severo estilo barroco herreriano. Su interior es de grandes proporciones y majestuosidad. Dos incendios, uno en 1932 y otro en 1935 destruyeron gran parte de su patrimonio artístico. Esta iglesia se encuentra ya frente a la calle Cruz Blanca, en la que existe un artístico camerino, reflejo de la costumbre muy extendida entre los siglos XVI y XVII de integrar la religión en calles y plazas con hornacinas, capillas y camerinos.

Muy cerca de este camerín está la Iglesia de San Pedro, en la calle del mismo nombre. Se trata de un enorme templo de estilo renacentista en el que destaca en su interior el baldaquino del altar mayor, obra de Antonio Mohedano. Volviendo al camerín mencionado, continuamos nuestro recorrido por la calle Lucena hasta llegar a la Iglesia de Madre de Dios, magnífico templo conventual levantado a mediados del siglo XVIII por el maestro Cristóbal García. Esta iglesia ha sido considerada como uno de los mayores aciertos del rococó andaluz. En su interior hay magníficas esculturas de San Agustín y de la Virgen de Monteagudo, obras de José de Medina. Poco más adelante de esta iglesia se encuentra el palacio de los Marqueses de Villadarías, también conocido como "Casa de las Columnas", debido a la grandiosa portada de columnas de principios del siglo XVIII.

Salimos de nuevo a la calle Infante Don Fernando y bajamos hasta la plaza de San Sebastián por el sector sur de nuestro recorrido histórico-artístico. Desde esta plaza subimos por la cuesta de las calles Zapateros y San Judas para salir por una escalinata a Plaza Alta, muy cerca del lugar donde se encuentra el Arco de los Gigantes, obra de estilo manierista, que se construyó en sustitución de la antigua puerta árabe de la Villa, para colocar diversas lápidas y estatuas romanas encontradas en las cercanías de la ciudad. Data del año 1585 y está considerado como el más antiguo museo público al aire libre de España. Por este arco se entra.

Un poco más adelante, cuando la Plaza Alta da paso a la calle Colegio, encontramos en dicha calle el Callejón de la Estrella (también conocido como Postigo de la Estrella), que es uno de los rincones de mayor sabor arábigo-andaluz de la ciudad, y forma parte del antiguo barrio árabe, en el que tuvieron lugar las más importantes efemérides de Antequera.

Más abajo del Callejón de la Estrella, se encuentra la Iglesia del Carmen, construida entre los años 1583 y 1633, alberga en su interior un extraordinario artesonado y tres retablos de mediados del siglo XVIII que se consideran fundamentales dentro de la retablística barroca andaluza. Son muy interesantes también las yeserías de la cúpula y de la nave, de estilo manierista. Desde la Iglesia del Carmen volvemos a la calle Colegio para entrar por uno de sus callejones al recinto histórico artístico más importante de la ciudad. Destaca en primer lugar por su monumentalidad la Real Colegiata de Santa María la Mayor, construida entre 1514 y 1550. Su fachada de estilo renacentista se articuló siguiendo el esquema del arco triunfal romano. Su interior está configurado como un gran salón dividido en tres naves por imponentes columnas jónico-renacentistas, artesonados mudéjares y bóveda gótico-mudéjar de la capilla mayor. Junto a la Colegiata se encuentra el Castillo Arabe en el que aún pueden verse importantes restos de la antigua Alcazaba y murallas musulmanas. Entre el conjunto de torres conservadas sobresalen la del "Papabellotas" o del Homenaje, coronada por un templete de estilo manierista (1582) que sirve para cobijar la campana de la ciudad, la Puerta de Málaga (Ermita de la Virgen de la Espera) y las torres alabarranas de la Estrella (en el callejón de la Estrella) y del Agua. Muy cerca de la Basílica de Santa María, se ha encontrado hace pocos años un importante yacimiento romano.

Bajando desde la Plaza de Santa María por la calle Villa de Enmedio se sale a la de la Niña de Antequera y por ésta se llega a la ermita de la Virgen de la Espera, que como se ha dicho anteriormente corresponde a una de las torres árabes de defensa de la ciudad. Se trata de un buen ejemplo de la arquitectura militar arábigo andaluza del siglo XIII, en el que destaca un gracioso arco de herradura. Muy cerca de esta torre, bajando hasta la calle Henchidero, encontramos la Iglesia de San Juan, en el barrio del mismo nombre y desde esta iglesia subimos por la calle Cuesta Real hasta la plaza del Portichuelo, en donde se encuentra el Camerín del Portichuelo, una capilla-tribuna de la Virgen del Socorro, construida en estilo barroco-mudéjar a mediados del siglo XVIII. Muy cerca de ella se encuentra la Iglesia de Jesús.

Desde la plaza del Portichuelo y siguiendo la calle Alvaro de Oviedo, llegamos al Palacio de las Escalonías en el cruce de esta calle con la de Pasilla, para continuar por esta última hasta la cuesta de la Paz, en donde se encuentra la Iglesia de Santo Domingo. Bajando la cuesta de la Paz salimos de nuevo a la plaza de San Sebastián y ya de regreso de nuestra excursión volveremos por el recorrido del comienzo, siguiendo las calles de la Encarnación y Carrera hasta la plaza de Santiago, para continuar desde aquí por la calle Belén, en donde se encuentra la Iglesia de Belén, un magnífico templo barroco de finales del siglo XVIII. Por la calle Belén salimos al último monumento de nuestro recorrido, la Puerta de Granada, arco de estilo barroco realizado en 1749 por el maestro alarife Martín de Bogas.

Volver a la página principalAtras