Canillas de Albaida Superficie en kilómetros cuadrados: 3320
km². Altitud sobre el nivel del mar: 576 metros.
Canillas de Albaida se levanta sobre una pequeña colina junto al río de la Llanada, poco antes de que se una al Cájula para formar el río Sayalonga. Sus tierras se extienden desde la línea de cumbres de sierra Almijara, que marcan el límite con la provincia de Granada, por el norte, hasta las cercanías de Daimalos (municipio de Arenas) por el sur, Los altos de Secanillo (743 m.) y de Cuevas (800 m.), al sureste y noroeste respectivamente de la población, señalan la entrada a los paisajes serranos del norte del municipio. Paisajes de barrancos y torrenteras que acompañados de bosquetes de pinares ascienden hasta los peñascales de los tajos de la Chapa, Carneros y Albucaz, siempre por encima de los 1.600 metros de altitud. Cuando las torrenteras empiezan a sosegarse para formar los arroyos de la Cueva, Turvilla y Ciguilias, entre otros, el panorama se adorna con álamos, chopos, adelfas y enredaderas que marcan la presencia del agua en las hendiduras de la sierra, formando parajes de extraordinaria belleza. Uno de ellos, posiblemente el más conocido, es el de La Fábrica, situado en la confluencia de los arroyos de la Cueva y Turvilla. Este paraje cuenta con instalaciones para acampar y una pista forestal que sale del pueblo. Al sur aparece la fisonomía axárquica de lomas cubiertas de viñedo y olivar, que alternan con almendros a medida que nos acercamos al municipio de Arenas en el extremo más meridional del término. La abundancia de agua también permite la aparición de algunos cultivos de regadío en los fondos de los valles y en las cercanías del pueblo. El origen de Canillas de Albaida fue una alquería árabe del siglo XIII perteneciente a Vélez-Málaga que recibió el nombre de Albaida (blanca), más que por el blanco de sus casas, que no sabemos si entonces tenían ese color, por la abundancia de flores blancas que según las crónicas había en su entorno. En 1487, tras la conquista de Vélez-Málaga por los Reyes Católicos, Canillas se suma a los requerimientos de obediencia impuestos por el rey Fernando el Católico, hasta que en el siglo XVI, a causa de la rebelión morisca corrió la misma suerte que los pueblos de su entorno, tras la derrota de sus hombres y los de los pueblos cercanos en la famosa batalla del Peñón de Frigiliana, que las crónicas de la época cuentan con todo lujo de detalles y ha quedado escrita en las calles del barrio morisco de este último pueblo, convertida en atractivo de visitantes.
El pueblo, que es uno de los hitos de la ruta del vino y de la pasa en la Axarquía, se encuentra situado sobre una colina y de entre su casco urbano sobresale la torre de la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Expectación, construida en el siglo XVI en la plaza donde también se ubica el edificio del Ayuntamiento. Reconstruida en el siglo XVIII, esta iglesia de planta cuadrangular presenta un aspecto macizo al que contribuye también su gran torre de dos cuerpos que se conserva en buen estado. Su interior consta de tres naves, la mayor de las cuales está cubierta de armadura de madera y a sus pies se sitúa una tribuna o sotocorro de estilo rococó. En lo alto del pueblo se encuentra la ermita de Santa Ana, en estado de abandono, que fue edificada en el siglo XVI con una sola bóveda de cañón y de media naranja en la cabecera. Desde este lugar se divisa una espléndida panorámica de las sierras próximas. En la parte baja del pueblo hay otra ermita, la de San Antón, de reducidas dimensiones, una sola nave, puerta de entrada en arco de medio punto y espadaña de ladrillo visto. En el municipio existen un buen número de cuevas o grutas naturales como la de las Piletas, la del Agua, la del Melero y la del Conejo.
Fundamentalmente es el vino propio del terreno y elaboración de utensilios, cestos, fundas de garrafas, etc. a base de esparto.
Además de los excelentes vinos moscatel, seco, semiseco y dulce - , la gastronomía de Canillas de Albaida tiene platos propios como el potaje de hinojos, las migas de harina de maíz, el choto frito, las gachas y el ajoblanco y el gazpacho como sopas frías para el verano.
A mitad de mes de enero se celebra el día de San Antón y en febrero el día de la Salve y las roscas de San Blas. En junio el día de San Juan y durante la primera semana de agosto tiene lugar la feria durante tres días, con un domingo como fin de fiesta en el que se procesiona a la patrona, la Virgen del Rosario, que a su vez tiene otra celebración el 7 de octubre, fecha en la que aparece en el santoral, día en el que nuevamente se saca su imagen en procesión por las calles del pueblo. Por último, una nueva referencia a las candelas que se prenden en los días 7 y 8 de septiembre con motivo del final de la recolección de los frutos del campo.
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