Benarrabá Superficie en kilómetros
cuadrados: 2620 km². Altitud sobre el nivel del mar: 522 metros.
Benarrabá se aparta un poco de la carretera principal, la que une Algeciras con Ronda a través de Gaucín, y se esconde tras un pequeño cerro para abrirse al valle del Genal sobre una loma alargada a 522 metros sobre el nivel del mar. Al igual que en otros municipios, sus tierras pasan de este valle al del Guadiaro entre bosques de alcornoques, encinas y pinos, que son sustituidos por olivares en la mitad norte del primero y por cultivos de secano cerealista en la zona central del segundo. También aquí las riberas de los principales cauces aportan, junto a su vegetación natural, un paisaje agrícola de gran belleza a base de huertas de frutales, cítricos y hortalizas. Benarrabá fue fundado por árabes originarios de la tribu beréber de Bann Rabbah o -hijos de Rabbah-, que es de donde procede el nombre del pueblo. Estos construyeron un castillo sobre la ladera del monte Porón, desde el que se dominaba Gaucín, Jubrique, Genalguacil y Algatocín, adquiriendo de este modo la categoría de vigía del valle. Entre las efemérides más destacadas de la historia de este pueblo se conoce la visita organizada por el noveno Duque de Medina Sidonia, Gaspar Alonso Pérez de Guzmán, a cuyo señorío pertenecía el pueblo, que en 1636 se presentó con un numeroso cortejo y gran boato.
De vuelta a la Serranía, Benarrabá es uno de los pueblos del valle de Genal que tiene en su iglesia su principal monumento de interés arquitectónico, una vez que hace tiempo desapareció el castillo árabe que dominaba el enclave urbano desde lo alto del monte Porón. Esta iglesia, bajo la advovación de Ntra. Sra. de la Encarnación, data del siglo XVII y fue reconstruida en el XVIII. Lo más interesante que tiene es su decoración a base de relieves policromados relativos a la Anunciación, el martirio de San Sebastián y otros santos. La fachada principal es de un estilo muy sencillo y peculiar por cuanto tiene un arco lobulado y acaba en triángulo, en cuya parte superior se remata con dos pináculos piramidales. La torre, de dos cuerpos, es bastante singular porque junto a su estructura y vanos laterales, sobresale la bóveda del tejado, revestida de cerámica azul vidriada. Otro monumento de menor importancia es la ermita del Santo Cristo de la Vera Cruz, también del siglo XVIII.
Aunque algunos autores no otorgan relevancia a la artesanía, otros colocan a Benarrabá como ejemplo de labores a base de bordados de colchas y encaje de bolillos.
Durante el año son los productos derivados del cerdo los más habituales, pero son los propios del invierno los más numerosos, como los callos, el cocido, el gazpacho caliente, el piñonate. En otoño, las setas y en verano el gazpacho. Su repostería se basa en los alfajores y buñuelos.
Las fiestas principales son las organizadas con motivo de los patronos: San Miguel y San Sebastián, el 29 de septiembre y el 20 de enero, respectivamente. La feria es a mitad de agosto.
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